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jueves, 31 de enero de 2013

Campos de fresas



Campos de fresas

Título: Campos de fresas
Autor: Jordi Sierra i Fabra
Editorial: SM
Colección: Gran angular alerta roja
Ciudad: Madrid
Primera edición: febrero 1997
Edición: 42ª: julio 2012

                                                         «No bailéis con la muerte»


Campos de fresas comienza con una llamada telefónica en la intempestiva madrugada. Unos padres preocupados atienden al teléfono y confirman sus temores: su hija Luci, de dieciocho años, ha tomado alguna sustancia peligrosa y se encuentra hospitalizada en el Clínico.
Noche de viernes, un grupo de amigos —Cinta, Luci, Máximo y Santi— sale de fiesta dispuesto a disfrutar de la actividad nocturna. Mientras ellos se divierten, Eloy, el novio de Luci, se ha quedado en casa estudiando responsablemente el examen del próximo lunes.
En medio del ambiente cargado de la discoteca, Luciana cae desplomada. Ha sufrido un golpe de calor como consecuencia de haber ingerido una pastilla de éxtasis. Luciana ha entrado en coma. Lo que prometía ser una noche de diversión se ha convertido en una tragedia para los jóvenes, que asisten desconcertados y presos de un sentimiento de culpabilidad a las consecuencias de una actitud irresponsable.
Desde el momento en que conoce la situación de Luci, Eloy inicia una carrera frenética con el objetivo de localizar al camello que vendió las pastillas a sus amigos aquella fatídica noche de viernes —para conseguir una y poder entregarla a los médicos— con la esperanza de que su análisis pueda arrojar luz sobre el tratamiento más eficaz para sacar a Luci del coma. Pero también la protagonista comienza su lucha por sobrevivir, mientras percibe los sentimientos de quienes la rodean.

Sin embargo, el caso de Luci no es el de la típica adolescente conflictiva, víctima de una familia desestructurada, de una complicada situación económica o de algún tipo de problema que la empuja a la necesidad de evadirse de la realidad para sentirse bien.
Es una chica feliz, lo tiene todo, menos la asertividad necesaria para decir NO en el momento oportuno.

Sierra i Fabra desarrolla esta historia en noventa y cinco episodios breves narrados con gran agilidad que mantienen atrapado al lector en la necesidad de conocer el desenlace. Para ello, emplea un lenguaje sencillo y un registro cercano a cualquier adolescente. Es obvio que el tema principal de la obra, así como los temas secundarios —amor, amistad— resultan de interés para los adolescentes, lo que contribuye a la buena acogida que el libro tiene en los alumnos de Secundaria.

Campos de fresas invita, o quizá obliga, a una reflexión fundamental para cualquier adolescente: diversión, sí, pero, ¿a cualquier precio? La respuesta es NO.
La sociedad en la que vivimos es exageradamente hedonista, y desgraciadamente, esto tiene sus consecuencias. No está de moda la cultura del esfuerzo para conseguir honradamente algo bueno, ni ser responsable y joven al mismo tiempo, ni valorar en su justa medida el alcance de decisiones que pueden comprometer el resto de la vida, como tomar una droga de diseño, consumir cocaína o mantener una relación sexual no segura.
Trágicamente, esta es la realidad de demasiados adolescentes que se mueven desorientados entre la asunción de responsabilidades, propia de la vida adulta, y un abismo de diversión e inconsciencia que no les permite madurar a tiempo para evitar situaciones angustiosas como la que viven los amigos de esta historia.
La inquietante precocidad de los adolescentes de la última década nos conduce a pensar en la conveniencia de proponer esta lectura cuanto antes, es decir, a plantearla como un ejercicio preventivo de conductas de riesgo como lo es el consumo de drogas, por ello podría ser una opción de lectura desde el primer curso de la ESO.

Campos de fresas no es un libro marcadamente literario, sin embargo, es evidente que ese no era el objetivo del autor cuando compuso su obra. Nuestra responsabilidad como docentes, en este caso de Lengua castellana y Literatura, es proporcionar a los alumnos una formación integral que les asegure la integración en la sociedad y les capacite para el ejercicio de una ciudadanía democrática. Este trabajo de formación no recae exclusivamente en nosotros, sino en todos los docentes de la etapa de Secundaria; pero sí está en nuestra mano que esos adolescentes entiendan que la lectura puede ofrecerles posibilidades muy distintas, desde el disfrute del texto más literario e insustancial, pasando por la literatura comprometida, hasta lecturas cuyo objetivo —como es el caso de Campos de fresas— es espolear el ánimo y el pensamiento del lector por alguna causa grave o relevante.
También la literatura puede enseñarnos a vivir.

miércoles, 30 de enero de 2013

El polizón del "Ulises"


                                                          El polizón del «Ulises»
Título: El polizón del «Ulises». Todos mis cuentos.
Autor: Ana María Matute
Editorial: Lumen
Ciudad: Barcelona
Año: 2000 (1965)
Primera edición de Todos mis cuentos: noviembre 2000

El polizón del «Ulises» es, en palabras de la propia autora, “la historia de un muchachito que, un buen día, creció.”
Este muchachito es Jujú, a quien, siendo un recién nacido, abandonan en la puerta de una casa solariega propiedad de tres hermanas solteras, hijas de un rico terrateniente. Ellas son Etelvina, Leocadia y Manuelita. Las tres hermanas adoptan a Jujú y lo cuidan y educan como si fuera un hijo. Para el pequeño serán tía Etel, tía Leo y tía Manu.
Jujú llegará a sus once años acompañado de sus particulares amigos: Contramaestre (un perro), Almirante Plum (un gallo) y Señorita Florentina (una perdiz). Junto a ellos pasa su tiempo libre en la buhardilla de la casa, convertida en su propio barco, el «Ulises», del que es Capitán.
Jujú sueña con conocer el mar, pues ha crecido entre una multitud de libros que pertenecieron al Abuelo y al Gran Bisabuelo, pero a pesar de su prodigiosa imaginación es un niño inteligente, trabajador, y bueno.
Su accidental encuentro con un fugitivo del Campo de Presos le obligará a madurar rápidamente y a tomar una decisión de la que dependerá la vida de un hombre, pero Jujú no dudará en prestarle su ayuda, poniendo en peligro incluso su propia salud. Jujú y Polizón —nombre con el que bautiza al fugitivo— llegan a convertirse en grandes amigos en la clandestinidad del «Ulises», y juntos planean huir de la casa y emprender un largo viaje para conocer los lugares maravillosos con los que tanto sueña Jujú, y sobre todo, el mar.
Después de haber planeado minuciosamente la huida, al día siguiente del undécimo cumpleaños de Jujú comienza la aventura, pero su sueño es eso, un sueño, y nada saldrá como Jujú esperaba. El pequeño arriesga su vida para ir en busca del compañero de viaje que no ha acudido a la cita, y en esa búsqueda habría muerto ahogado si Polizón no le hubiera salvado la vida, renunciando con ello a su libertad.
Finalmente, Jujú descubre la triste verdad de Polizón: no era un experimentado marinero, sino un simple ladrón embustero, y no conocía ninguna isla, porque nunca llegó a ver el mar. Sin embargo, en su carta de despedida, Polizón agradece a Jujú el tiempo que han compartido, soñando que las falsas aventuras del marinero eran, por una vez, ciertas.
Y Jujú, como le había dicho Polizón, se convirtió en un hombre honrado, protegió y cuidó de sus tías y “se olvidó del «Ulises». Y de Polizón. Y de Marco Polo.” Porque, un buen día, creció.

Este cuento de Ana María Matute consta de 13 capítulos en los que narra y describe la vida del protagonista, centrándose en el acontecimiento de su encuentro con el fugitivo y el desarrollo de esa historia, que constituye el tema central del cuento.
La estructura del cuento no se corresponde con la típica que encontramos en los cuentos clásicos, porque el propio cuento contiene una historia completa en la que sí encontramos un planteamiento, un nudo y un desenlace. El cuento de la historia de Jujú no responde al esquema clásico, ya que no plantea una situación que ha de resolverse, sino que presenta la narración de unos hechos (la llegada de Jujú a casa de las tres hermanas y las vivencias de su infancia junto a ellas) sin proponer un final concreto o cerrado de la historia. Sólo sabemos que Jujú se quedó a vivir al lado de sus tías y que trabajaba en la finca, todo lo demás está en el aire.
Este tipo de finales es muy característico de la autora, que nunca ha apostado por los tradicionales finales felices y cerrados.

Este cuento tiene la grandeza de poder trasladarnos a los lugares que guarda en sus páginas, nos lleva a imaginar y sentir claramente la atmósfera húmeda y fresca de un bosque, el frío helado de la nieve invernal, el olor a cerrado y a humedad de una casa abandonada, la calidez de una habitación confortable en medio de una noche gélida y oscura, el ambiente acogedor de una cocina con la chimenea encendida mientras se amasa el pan…

Una interesante reflexión que puede desarrollarse tras la lectura es la referente a la calidad humana de Jujú. Tras el desconcertante encuentro, el niño valora la situación en la que se encuentra el fugitivo —es un hombre mayor, visiblemente deteriorado físicamente, débil, y está herido— y guiado por su humanidad decide ayudarle —considerando la posibilidad de que esté siendo víctima de una injusticia— en lugar de entregarle a la Guardia Civil.

El valor literario de las obras de Ana María Matute es indiscutible. En concreto, El polizón del «Ulises» es una lectura muy recomendable por diversas razones, especialmente en el primer ciclo de la ESO. Tanto los temas como el estilo son adecuados. El lenguaje es sencillo y literario al mismo tiempo, con una profusa adjetivación que no complica la lectura en modo alguno, y el ritmo de la narración muy ágil, lo que resulta motivador para cualquier lector inexperto

En conclusión, considero que el cuento posee un extraordinario valor literario, al que hay que añadir el tratamiento de un tema relevante para la formación integral de los alumnos.
Es una lectura ideal para recrearse en sus descripciones, para disfrutar y viajar a esos rincones mágicos que ofrece la literatura de Ana María Matute.

Memorias de una vaca

Título: Memorias de una vaca
Autor: Bernardo Atxaga
Editorial: SM
Colección: El barco de vapor
Ciudad: Madrid
Año: 1992
Edición: 39ª (diciembre 2011)


Esta es la historia de Mo, una vaca negra y poco convencional que vive felizmente entre el prado y el establo de un convento. Soeur Pauline Bernardette es una monjita muy simpática que cuida de Mo y siega para ella las mejores hierbas del monte. Pero Mo no siempre ha vivido en el mismo sitio. Nació en un bosque del País Vasco en 1940, recién acabada la Guerra civil, en un terreno perteneciente a la casa Balanzategui. Allí conoció a su gran amiga, La Vache qui Rit.

Mo cuenta sus memorias animada por El Pesado (algo así como su conciencia o voz interior), y a través de su testimonio conocemos el ambiente que se respiraba en este lugar del País Vasco en la primera posguerra civil española. El maquis se esforzaba en defender la resistencia antifranquista, y en la finca Balanzategui las vacas son la pieza clave de la comunicación entre los miembros de la guerrilla y Genoveva y Usandizaga, los dos colaboradores que viven en la casa. Sin embargo, tres adeptos al Régimen intentan capturar al grupo de maquis que se oculta en el monte. Genoveva, viuda de un soldado al servicio de la República, será detenida y encarcelada, y Usandizaga morirá asesinado mientras intenta avisar a los maquis de que les han tendido una trampa.

Este conflicto acompaña al relato de las vivencias vacunas de Mo, que —al igual que su amiga La Vache qui Rit— se considera una vaca distinta a las demás, con capacidad de razonamiento, inteligente, no una vaca tonta, porque, como dice La Vache: “¡no hay cosa más tonta en este mundo que una vaca tonta!”

En cuanto a su estructura, el libro consta de 9 capítulos. El primero ofrece los datos necesarios para conocer a la protagonista y situarnos en el contexto. Entre el segundo y el octavo capítulo asistimos a la narración de la vida de Mo, y el último capítulo concluye dejando un final abierto, pues Mo solo ha escrito sus memorias hasta el momento en el que termina el libro, de modo que sus memorias continuarán.

El estilo recuerda a las obras de Literatura infantil, presenta un lenguaje sencillo que facilita su lectura, y abundan las expresiones coloquiales: “—No tanta prisa, hija mía”. “—Continúa, hija, que no lo estás haciendo mal —me animó El Pesado.”. “No señor, eso no es vivir, eso es hacer el tonto y comportarse como los del género ovejuno.”
A lo largo de todo el texto encontramos la repetición de esta sentencia: “¡no hay cosa más tonta en este mundo que una vaca tonta!”

Existe la posibilidad de que el ritmo de la narración pueda resultar algo lento por las numerosas reflexiones de la voz interior de la protagonista.
Sería conveniente, por otra parte, que el libro incluyese la traducción de las palabras en francés que utiliza a menudo Soeur Pauline Bernardette, ya que si los alumnos desconocen el francés en el momento en que realicen la lectura, se sentirán inseguros en relación con el significado o la interpretación que deben dar al texto.

La obra contempla un tema secundario a la historia principal que invita a la reflexión: el tratamiento que reciben algunos animales, en este caso, las vacas. Estas páginas pueden servir como pretexto para introducir un debate sobre este tema, o simplemente para obligar a los alumnos a reflexionar sobre el maltrato animal. Se trata de conducir a los alumnos hacia la concienciación y sensibilización contra cualquier manifestación de maltrato animal. No debemos olvidar que, como apuntara Mahatma Gandhi, el grado de civismo de una sociedad puede medirse observando el trato que da a los animales.

Memorias de una vaca está recomendado a partir de 10 años, por lo que su lectura sería adecuada en 1º de ESO, pero menos recomendable en los tres cursos siguientes de la etapa, no por razones de contenido sino de estilo, en tanto que podría resultar infantil para alumnos de más de 13 años.
El elemento más interesante y útil de Memorias de una vaca se encuentra en la presentación de unos hechos trágicos desde la perspectiva de un animal dotado de cierta inteligencia. Esta perspectiva aproxima fácilmente a los niños al conflicto y les permite tener una idea bastante real de los acontecimientos. En este sentido, su lectura podría ser útil para acercar por primera vez a los alumnos a este periodo de la historia de España, independientemente del momento en el que se enfrenten a su estudio en la materia correspondiente, que generalmente se realiza en el segundo ciclo de Secundaria.

Considero que esta lectura podría proponerse sin problemas para alumnos de entre 10-13 años, pero no mayores. En general el ritmo narrativo es lento, y esta característica resta atractivo al texto, especialmente si tenemos en cuenta que sus lectores potenciales prefieren lecturas ágiles y personajes más complejos que Mo y La Vache qui Rit.


Caperucita en Manhattan

Título: Caperucita en Manhattan
Autor: Carmen Martín Gaite
Editorial: Siruela
Colección: Colección Escolar de Literatura
Ciudad: Madrid
Año: 1998
Edición: 46ª (mayo 2012)


Sara Allen es una niña de diez años que vive junto a sus padres en Brooklyn. Su madre nunca la deja salir sola, pero Sara sueña con poder visitar los lugares que contempla repetidamente en un plano de Manhattan. Su sueño es “ser libre”.
La abuelita de Sara, Rebeca, es una mujer poco convencional, más moderna que su propia hija, y alimenta los sueños de libertad de Sara.
Mr. Woolf es un anciano empresario solitario que encontrará la felicidad al lado de Rebeca gracias a un encuentro casual con Sara en Central Park.
Por último, Miss Lunatic ―un personaje que no encontramos en la versión clásica del cuento― será quien “otorgue a Caperucita su amuleto, la moneda mágica que usará para incorporarse a un mundo nuevo para ella”, a la libertad, en definitiva.

En cuanto a la estructura, el cuento de Carmen Martín Gaite ―que consta de trece capítulos divididos en dos partes: “Sueños de libertad” y “La aventura”― está precedido de una “Invitación a la lectura” a cargo de María del Carmen Ponz Guillén. Esta “Invitación a la lectura” puede resultar de gran utilidad para los alumnos como preparación para afrontar la lectura con más garantías. Este texto introductorio se divide en las siguientes partes:
-“Caperucita Roja procede de los relatos tradicionales”
-“El lugar: la ciudad-bosque y sus peligros”
-“Caperucita y nuestro tiempo”
-“La madre y la abuela, dos modelos de mujer”
-“La casita del Bosque”
-“De la galette a la tarta de fresa”
-“Mister Edgar Woolf, un lobo muy particular”
-“Miss Lunatic”
-“Tres últimas consideraciones sobre el relato” (En esta parte alude a la influencia del cine, el punto de vista de la autora y el lenguaje de la obra).

Esta edición incluye, además, una sección con propuestas de trabajo para después de la lectura, “Actividades tras la lectura”, también a cargo de María del Carmen Ponz Guillén. Este apartado presenta, en primer lugar, una noticia de la autora, “Algo sobre la autora”.
La primera propuesta de trabajo se refiere a “La forma”, y en ella se intercalan actividades (sobre estructura, espacio, tiempo, agentes, acciones, final abierto o cerrado, metáforas, ironía, registros del lenguaje) y contenidos referentes a teoría del cuento y de la narración.
Algunas actividades tienen como objetivo el trabajo con contenidos de Historia y Geografía ―siempre en relación con el texto―, lo que contribuye a la integración de materias en una misma tarea y al trabajo integrado de las competencias básicas.

La segunda propuesta, “De la forma al contenido”, presenta actividades encaminadas a la reflexión sobre tres puntos del relato:
-El proceso educativo de Sara Allen.
-La elección de la libertad.
-La soledad.

Estas actividades están intercaladas con reflexiones y explicaciones —referidas a elementos del cuento— que ayudan al alumno a entender el “proceso educativo orientado hacia la elección de la libertad” que está viviendo Sara Allen y “su posible consecuencia, la soledad.” Todas las actividades tienen como objetivo la reflexión escrita —en algún caso se propone un debate— sobre cuestiones como los modelos de mujer que Rebeca y la madre de Sara representan para la niña; la capacidad educativa de los libros, que de la mano del señor Aurelio se convertirán para Sara en los primeros educadores, aparte de la familia; o las actitudes positivas y negativas del «contramodelo» representado por la abuela Rebeca.

El tema más importante de los que se tratan en el relato es el de la libertad, y en este sentido, Ponz Guillén propone una serie de preguntas que obligan a la reflexión sobre este tema, tan fundamental en la educación de cualquier adolescente. Una de estas preguntas remite a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (París, 1948), lo que vuelve a suponer el trabajo integrado de materias diversas.
La última actividad relacionada con este tema consiste en la realización de una composición escrita donde exponer conclusiones sobre la libertad.

El último núcleo temático de la historia, la soledad, se aborda de la misma forma que el tema de la libertad, promoviendo la reflexión crítica. Las preguntas se acompañan, como en los dos casos anteriores, de explicaciones y reflexiones referidas a la relación entre los personajes y, en este caso, la soledad.

Las características de Caperucita en Manhattan permitirían generalmente realizar su lectura entre los cursos de 1º y 3º de Secundaria, pero podemos establecer más concretamente su adecuación si consideramos el trabajo que vamos a proponer después de la lectura.
Por la proximidad de edades de la protagonista y los alumnos, y a pesar de que representa una transformación del cuento clásico —muy presente en la etapa de Primaria—, si el contexto es favorable, podría proponerse su lectura en el primer curso de ESO. Sin embargo, en este nivel, la propuesta de trabajo de Ponz Guillén puede resultar un tanto ambiciosa, de modo que sería recomendable proponer actividades más adecuadas a la edad de los alumnos (12-13).
En algunos centros está considerada como lectura para 2º o 3º de Secundaria, niveles en los que sí resultaría factible, en principio, la propuesta de trabajo de esta edición —muy interesante, como hemos podido observar—.

Otro aspecto positivo de la edición es que, en la misma sección de “Actividades tras la lectura”, incluye el apartado “Sugerencias para desarrollar una sesión de actividades”, en el que presenta algunas ideas de actuación que pueden resultar muy útiles para el docente, así como sugerencias audiovisuales que se pueden llevar al aula.

Por último, en el apartado “Por si quieres seguir leyendo”, invita a los alumnos a realizar algunas lecturas, y reseña algunos libros que pueden ser de interés para el docente. Son los siguientes:
Para los alumnos:
-una edición reciente de los cuentos de Perrault realizada por Carmen Martín Gaite.
-el artículo «Ponerse a leer» que figura en su libro La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas y el artículo que da nombre al libro.
-el artículo «La disciplina de la libertad», incluido en el libro El valor de educar de Fernando Savater.
-Dos libros de Erich Fromm: El arte de amar y El miedo a la libertad.
Para el profesor:
-Bajtin, Mijail: Teoría y estética de la novela, Ed. Taurus, Madrid, 1989.
-Eco, Umberto: Lector in fábula, Ed. Lumen, Barcelona, 1993.
-Propp, Vladimir:
Morfología del cuento, Ed. Fundamentos, Madrid, 1981.
Las raíces históricas del cuento, Ed. Fundamentos, Madrid, 1981.

Para terminar, he de confesar que cuando acabé de leer Caperucita en Manhattan sentí que no se habían cumplido mis expectativas sobre el libro, que “esperaba algo más”. Sin embargo, con el paso de los días y la prolongada reflexión sobre aspectos diversos de la obra, ha acabado por parecerme un libro muy especial, a cuya lectura animo a cualquier lector aficionado a los cuentos.


El misterio Velázquez

Título: El misterio Velázquez
Autor: Eliacer Cansino
Editorial: Bruño
Colección: Paralelo cero
Ciudad: Madrid
Año: 1998
Edición: 15ª


Siglo XVII. Nicolino Pertusato es un niño que vive con su padre en la región italiana de Piamonte, concretamente en Alessandria de la Palla. Nicolino padece enanismo, es decir, es más bajito que los niños de su edad, tiene la frente ancha y abultada y los brazos y las piernas más cortos de lo normal. Su padre es un hombre distante del que nunca ha recibido muestras de cariño, y que le considera culpable de la muerte de su madre a consecuencia de su nacimiento.
Cuando Nicolino es todavía un niño, su padre consigue que un caballero de la Corte española viaje hasta Italia para conocerlo y llevarlo con él de vuelta a España, donde podrá vivir al servicio del rey. Nicolasillo ―que es como le llamarán de ahora en adelante― destaca enseguida entre los demás niños enanos que son educados en la Corte, es inteligente y dispuesto. Pero una casualidad hace que se encuentre con el gran maestro Diego Velázquez, conocido por su afecto hacia las personas de la misma condición que Nicolasillo, y con un influyente caballero que apreciará sus excelentes cualidades. Tal es la valía del pequeño Nicolás que el propio rey querrá conocerle, y le enviará a vivir con el maestro Velázquez.
Una visión sobrenatural que anticipa el contenido del famoso cuadro Las meninas envolverá a Velázquez y a Nicolás en un misterio que acabará con la muerte del pintor y con un reto para el protagonista: Velázquez vendió su alma al diablo para pintar su más excelsa obra, pero el momento de su muerte se acerca y sólo una cruz lo salvará de la condenación eterna. Nicolás deberá pintar la cruz de la Orden de Santiago sobre el pecho del pintor en el gran cuadro en el que él mismo está pintado, sólo así Velázquez descansará en paz.

El misterio Velázquez consta de veintitrés capítulos divididos en tres partes, un epílogo y un índice onomástico. El epílogo es una nota a propósito del misterio en la que se ofrecen los datos históricos que han permitido la creación del relato. El índice onomástico recoge una breve noticia de los personajes principales años después de los hechos que se narran en el libro, lo que puede resultar muy atractivo para los alumnos.

Esta obra presenta, desde su inicio, dos temas fundamentales para la educación en el respeto y la tolerancia: las diferencias entre individuos ―en este caso por motivos físicos― y la reacción social ante estas diferencias ―aceptación e integración o rechazo―.
Especialmente al principio de la historia encontramos múltiples alusiones a la diferencia física de Nicolino y al rechazo que sufre por parte de su padre y de la gente en general ―con la excepción de Marina, su aya―: “Delante de mi padre tenía que ir con los zuecos.
―Así mantendrás la altura de los otros niños ―decía―. Aprenderás a andar, por las buenas o por las malas. Hasta que no sepas dar diez pasos sin doblar los talones, no te pongas delante de mí.”
“Ese mismo año había recibido la comunión. […] Al hacer mi aparición, escuché algunos murmullos; […] Llegué al altar y me colocaron entre los otros niños. Los murmullos se reiniciaron. […] En un esfuerzo por ser como los demás, me alcé con tal energía que, enganchado uno de los zuecos en la cencha del reclinatorio, perdí el equilibrio y fui a caer sobre el reverendo. Éste, al verme, no supo si sujetarme y dejar caer el copón o salvar el copón y dejarme caer a mí. Pero no hizo ni lo uno ni lo otro y ambos rodamos por el suelo, enredados en el caparazón de su casulla.
Oí las risas y, por un momento, vislumbré la cara roja y colérica del reverendo, que aún permanecía debajo de mí. Fue sólo un instante, pero aterrador. Inmediatamente sentí su bramido y la patada con que me quitó de encima. Varios acólitos y los sacristanes corrieron en su ayuda, mientras yo permanecía abandonado en el suelo […] La mano de uno de los sacristanes me asió con violencia y me sacó del altar en volandas, abandonándome en brazos de mi aya. […] De la mano de Marina recorrí el pasillo, con uno de los zuecos sueltos, cojitranco, entre las risas de unos y la conmiseración de otros, hasta que la buena mujer, sin poder aguantar más, me tomó en sus brazos y a duras penas me sacó de la iglesia.”

Sin embargo, en otro momento del relato acudimos a la aceptación de la diferencia del pequeño, que está desconcertado y feliz ante un comentario tan insólito:
“Me acarició el pelo. […]
― ¿Te gusta andar con zuecos?
―No, señor ―dije evitando la mirada de mi padre.
―Pues creo que no te harán falta. Precisamente no queremos que crezcas. Nos gustas así.
Fue la primera vez que alguien me decía que no deseaba que creciese y, aunque ignoraba sus motivos, aquella concesión a mi natural siempre contradicho me hizo sentirme fugazmente feliz.”

El misterio Velázquez es, como hemos podido observar, una obra cuya lectura puede resultar muy adecuada en la etapa de ESO por la naturaleza de los temas secundarios que presenta: diferencia, insolidaridad, rechazo, aceptación, integración…
Por otra parte, el marco de la acción ―Madrid, siglo XVII― permite una lectura muy significativa si se propone en el momento adecuado. Este momento se encontraría en el segundo curso de Secundaria, en el que la materia de Ciencias Sociales incluye a los siglos XVI y XVII. Esta lectura debería proponerse después de que los alumnos hayan estudiado la historia y el arte del siglo XVII, lo que les permitirá identificar ambientes, personajes históricos y la obra pictórica que da origen al propio libro.
Las características del texto ―sencillez, agilidad narrativa, misterio― convierten su lectura en una actividad fácil y amena con altas probabilidades de éxito entre los alumnos de 2º, 3º o incluso 4º de ESO.