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viernes, 1 de febrero de 2013

Polizón del "Ulises", Candela Martínez


Título: El Polizón del “Ulises”
            Autora: Ana María Matute
            Dibujos de: Cesca Jaume
            Editorial: Lumen
            Año: 1965
            ISBN:84- 264- 3022 8

            RESUMEN
           
            El Polizón del “Ulises” de Ana María Matute, Premio Lazarillo 1965, es una obra que trata, como en otras muchas de la autora, el periodo de la vida que abarca la niñez y desde aquí vincula este periodo con el aprendizaje de la moral, la ética, la realidad, la madurez, etc.
En palabras de la autora “esta historia es sólo la historia de un muchachito que, un buen día, creció”. Como podemos observar, desde las primeras líneas del cuento, Ana María Matute explica al lector cuál es el tema central de su narración.
           
            El polizón del “Ulises” narra la historia de un muchacho llamado JuJú, que es abandonado en la puerta de la casa de tres hermanas solteras que lo adoptan. Desde las primeras páginas la autora narra la infancia de Jujú en la casa de sus tías. Acompañado de tres amigos inseparables: un perro, un gallo y una perdiz, se embarca en una aventura marítima con su barco “Ulises”. Este barco imaginario será su buhardilla y él, el Capitán, junto con su tres amigos inseparables; el contramaestre, el almirante Plum y la señorita Florentina vivirán una aventura fascinante.
 A raíz de una serie de sucesos y por accidente se encuentra con un fugitivo, al que ayudará y le dará el  nombre de Polizón. Jujú decidirá ayudar a este preso a escapar de la justicia, incluso poniendo en peligro su propia vida. El protagonista y el Polizón entablarán una gran amistad imaginaria dentro del “Ulises” y juntos planearán huir de la casa de las tres tías y embarcase en la aventura de descubrir lugares mágicos con el mar de por medio.
            Justo el día en el que Jujú cumple once años han acordado comenzar la aventura de huída hacia lugares aún por descubrir, pero será aquí cuando el capitán del Ulises se dará cuenta de que la fantasía sólo es un sueño. Jujú sufrirá un accidente, que podría haberle costado la vida si no hubiera aparecido el Polizón y le hubiera salvado, poniendo por encima la vida de su amigo que su propia libertad.
            A raíz de toda esta aventura Jujú descubre que el Polizón no era un marinero como le había dicho, sino un hombre que estaba preso por haber robado y logró escapar. Aunque al protagonista se le desvanece su mundo onírico y su idílica amistad con su Polizón hacia la búsqueda de nuevas aventuras surcando los mares, después de leer una carta de despedida que le escribe el Polizón, en la que le expresa su agradecimiento por el tiempo que han pasado juntos y las aventuras que han llegado a imaginar, se da cuenta de que sí que tenían una sólida amistad.
Cuando suceden todos estos acontecimientos Jujú reflexiona sobre lo que ha creído vivir y lo que estaba dispuesto a abandonar por embarcase en una aventura producto de su imaginación. Todas estas reflexiones le llevan a convertirse en el hombre honrado, que le dijo el Polizón que algún día sería, cuidando de sus tías y dejando atrás su mundo de fantasía para embarcarse en una nueva aventura, la aventura del paso de la edad. 

            La autora estructura esta narración en trece capítulos en los que relata la vida del protagonista, como hemos indicado anteriormente, centrándose más concretamente en el tema que vertebra el cuento, que es la relación que establece con el Polizón y las aventuras que ambos idean con el “Ulises” como protagonista.
Aunque, al leer el cuento, el lector diferencia con claridad las partes en las que se estructura la narración podemos explicar, como dato más relevante, que el final que propone Ana María Matute es atípico comparado con la estructura clásica que tienen los cuentos, pues la autora deja abierto el final, donde Jujú empieza a entrar en un proceso de maduración personal dejando atrás sus aventuras maravillosas, pero sin concretar cómo acaba la historia para el protagonista, relatando únicamente que después de la sucedido se olvida de emprender aventuras y se queda junto a sus tres tías.
 

            Crítica y valoración:
           
Independientemente de la estructura que tiene la obra, que me parece muy acertada, y centrándonos en la temática, creo que sería un buen libro para recomendar y proponer dentro de la programación didáctica del primer ciclo de la ESO. De la obra que utiliza el tema principal de la infancia como elemento temático se pueden extraer subtemas que surgen a lo largo de la aventura de Jujú y que pueden ser muy interesantes para alumnos entre 12 y 14 años, tales como: el paso de la infancia a la adolescencia, la ética y la moral, las enseñanzas que vamos aprendiendo a fuerza de equivocarnos, el asentamiento de la personalidad, la diferencia entre los sueños y la realidad, la búsqueda de la identidad, etc.
Durante la narración, Ana María Matute utiliza un lenguaje claro y sencillo, además de descriptivo, haciendo hincapié en lo sensorial, lo paisajístico y lo onírico, que dota al texto de agilidad y facilidad a la hora de que los alumnos más jóvenes se enfrenten con la lectura y puedan, tanto seguir con claridad el desarrollo de la acción como entenderla.
           
            Breve conclusión:
           
            Creo que a partir de la lectura de este cuento, ya sea entero o por capítulos, se podría trabajar la descripción, así como los elementos de la estructura interna del libro, tales como; el tiempo, la acción, los personajes, etc. Ana María Matute, a mi entender, es un claro exponente de modernidad, ya que de un género tan anquilosado y clásico como se entiende popularmente el cuento, ha conseguido que éste pueda convertirse en una nueva fuente inagotable de historias, aventuras, emociones y aprendizajes, transformándolo en algo actual, fresco y renovado. Con su manejo del verbo, los adjetivos, las descripciones y, fundamentalmente, las historias que esta autora adapta, transforma y crea, ha hecho que los cuentos sean material didáctico esencial durante todo el periodo de la enseñanza secundaria obligatoria.

martes, 29 de enero de 2013

El polizón del 'Ulises', Ana María Matute


La monótona vida de las hermanas Etel, Leo y Manu se transforma cuando una noche de mayo llega a su puerta una cesta con un bebé recién nacido. Aunque, más bien, la vida que realmente cambia es la de ese niño.
Las tres señoritas, como las presenta Ana María Matute, deciden quedarse con él pues todas son solteras y no tienen intención de casarse ni de formar una familia. Además, están demasiado ocupadas en sus proyectos de vida y en mantener la mansión que les dejó en herencia su padre. Así pues, Marco Amado Manuel, conocido por Jujú, es adoctrinado en casa por sus tres tías, como él las llama, que nunca le ocultaron su procedencia.
Para cada una de las tres señoritas la formación de Jujú consistía en una cosa distinta. Manu se encargaba de prepararlo como hombre de provecho para trabajar el campo, Etel se ocupaba de alimentar su sabiduría y Leo de formarlo como todo un caballero, más propio de los cuentos de hadas que de la vida moderna. A pesar de ser el centro de atención en su casa, Jujú carecía de lo más importante en la infancia de un niño: la amistad. Así, no es de extrañar que acabara siendo amigo de un gallo, una paloma y su fiel perro, Contramaestre. Juntos formaban la tripulación del 'Ulises', el barco imaginario que cobraba vida en el desván y al que sólo Jujú, como capitán, tenía acceso.
Los años fueron avanzando entre clases, trabajo y horarios estrictos, aunque siempre disponía de una hora libre que la dedicaba a alimentar su diario de a bordo con misiones en mares y océanos por descubrir. Una tarde, gracias a su paloma Tina, Jujú encuentra uno de los hallazgos más importantes desde que comenzara sus aventuras con el 'Ulises': la cámara secreta. Se trataba de un escondrijo a modo de pasadizo en una de las paredes del desván, perfecto para esconderse sin peligro de ser descubierto. Este elemento resulta ser la clave para que Jujú pueda incluir un polizón en su navío. De hecho, no desaprovecha la oportunidad cuando se le presenta la ocasión, aunque este nuevo inquilino se tratara de un viejo preso buscado por los guardias del tricornio.
Gracias a este nuevo compañero de fatigas, Jujú comienza a sentirse preparado para acometer con valentía el reto que llevaba esperando desde hacía tiempo: huir de su hogar en busca de aventuras con Polizón. La amistad que se fragua en el 'Ulises' no tiene límites para Jujú: no duda en mentir, darse un hachazo en la pierna o zambullirse en un río desbordado por el agua para seguir al lado del único amigo que realmente ha tenido.
Lo que Jujú desconocía es que, en ocasiones, no siempre el plan programado resulta tan efectivo como uno piensa y, al final, debes volver al lugar que correspondes.



La amistad y las segundas oportunidades constituyen el eje central de la trama El polizón del 'Ulises'. A través de la selecta narrativa cargada de descripción que nos ofrece Ana María Matute, conocemos a unos personajes que cambiarán para siempre tras este pasaje de la vida de Jujú y su navío.

Por la temática y edad del protagonista creo que su lectura es apropiada para alumnos de 1º de ESO, pues al igual que Jujú pueden enfrentarse a los primeros sinsabores de la amistad y a aprender de las decepciones como parte clave del crecimiento personal. La estructura clásica de este cuento, sumada a su moraleja final, es sugerente para introducir al alumno en la reflexión y opinión personal de los libros.

Aunque la autora anuncia en el comienzo de la obra, y lo repita en el desenlace, que lo importante de historia no radica en el lugar ni la época, el lector no puede evitar viajar con su memoria a los años franquistas. Los tricornios de los guardias y el destacamento penal, así como alguna pista en las fechas del cuaderno de bitácora (“19...”) evocan a la década de los 40 de la España de la posguerra. El polizón, que acaba admitiendo su condición de ladrón, bien podría ser un preso político. La explicación que le brinda a Jujú sobre el porqué de su ingreso en el Destacamento - “todo depende del lado desde donde se mire” - induce a pensar en los dos bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil.

Una de las cosas que más llama la atención en este relato es la variedad de dimensiones sobre los personajes femeninos, que a su vez encarnan y se alejan de los patrones tradicionales asociados a la mujer. Etel, Manu y Leo, aunque sean consideradas por el protagonista como tías, representan a unos arquetipos maternos bien definidos. A la primera, la maestra, sólo le preocupa la educación de Jujú; la segunda, la severa, se interesa más por desarrollar su fuerza en el trabajo práctico; y, por último, la mediana de las hermanas, representa el papel de la indulgente, pues es la que más sentimientos de compasión demuestra por el joven protagonista. De esta manera, Jujú tiene que afrontar el hecho de ser criado por tres tipos distintos de 'madre'. A pesar de este enjambre de identidades, el pequeño no tiene más remedio que adaptarse ayudándose de estrategias que le facilitan también solventar el inconveniente de vivir encerrado en la mansión, sin apenas contacto con otros niños.
A bordo del 'Ulises' los muros del desván desaparecen para Jujú y su imaginación navega tiene límites. Este mundo paralelo cobra un significado mayor cuando acoge en su desván a Polizón, con el que comparte el sueño de conseguir la libertad. El primer amigo humano de Jujú asume el papel de antagonista y es, junto al protagonista, el que más sufre un proceso de transformación. Pasa de ser un presidiario a un héroe; de actuar por impulsos a reflexionar; de culpar a asumir su parte de responsabilidad; y de mentir a un aliado a decir la verdad a un amigo. El tiempo que pasó como polizón del 'Ulises' hace mella en su viejo corazón y es en el momento preciso cuando él asume la obligación de devolverle el favor, pues Jujú ya le salvó la vida en dos ocasiones: la primera, al no delatarle y la segunda, al curarle la herida.

El proceso de aprendizaje de Jujú con respecto a la amistad es mucho más abrupto pues no concibe la traición y se niega a abandonar sus fantasías y aventuras infantiles, a pesar de ser consciente de que su inocencia había sido utilizada. De esta manera, Jujú crece, aprendiendo una lección que le hace preguntarse si no ha llegado ya el momento de afrontar la realidad.

Como el Odiseo de Homero vuelve a Ítaca tras su paso por islas y mares, Jujú también debe volver a su hogar una vez vivida la mayor de sus aventuras, poniendo fin a su niñez. Al fin y al cabo, si se convirtió en todo un capitán de un navío también fue gracias a sus tías. 

Silvia Muñoz Cuello

domingo, 27 de enero de 2013

El niño que creció... sin querer

EL POLIZÓN DEL ULISES, de Ana María Matute.

Nieves Castells.


El Polizón del Ulises, de Ana María Matute. 1965. Editorial Lumen, Barcelona. Colección Grandes Autores. Edición de 1974.
Fue galardonada con el Premio Lazarillo de literatura infantil en 1965.

Todos los niños del mundo, menos uno, crecen.
Peter Pan.

Con esta frase de Barrie nos introduce Ana María Matute en el mundo de Jujú, dueño y capitán del Ulises.
Jujú es un bebe gitano huérfano que un buen día aparece abandonado dentro de un capazo en la puerta de la finca de tres hermanas solteronas: Etelvina, Leocadia y Manuelita. Las adineradas terratenientes deciden adoptarlo y lo bautizan con el nombre de Marco Amado Manuel, aunque cariñosamente le llaman Jujú. Lo educan cada una según sus aficiones, Etelvina le enseña a leer y escribir e historia, Leocadia buenos modales, gusto por las flores, la vida de los animales y poesía, y Manuelita a trabajar y ser un hombre de bien. Estos conocimientos, muy superiores a lo que sería normal en un chico de su edad, hacen que el mundo interior de Jujú crezca de manera desbordante.
Con diez años de edad, y por no tener contacto más que con sus tres tías, Jujú se aburre soberanamente, y aprovecha cualquier momento, como el de la siesta, para subir al desván, donde imagina que es el capitán de un barco, el Ulises. Allí pasa las tardes imaginando cientos de aventuras junto a la señorita Florentina (una paloma) y su fiel Contramaestre (un perro). Un día de invierno aparece en su barco un Polizón, un marinero que huye de la justicia y está herido. Jujú, primero coaccionado y después guiado por su buen corazón, ayuda al Polizón a curar su herida y le lleva comida, ocultándolo de sus tías en el desván. Poco a poco nace entre ellos la amistad, y entre historias y aventuras que se relatan mutuamente, planean su huída juntos hacia el mar. Sin embargo, el día señalado para escapar, Jujú se debe enfrentar a la dureza de la realidad: el Polizón no es quien decía ser. El desenlace inesperado, será transcendental para el desarrollo del niño, que súbitamente se transformará en adulto.

Ana María Matute, que escribió su primer cuento a la edad de cinco años, es una enamorada de la literatura infantil y por supuesto de los cuentos tradicionales. Como gran defensora del cuento clásico esta absolutamente en contra de los finales felices edulcorados. Suele decir que no son útiles para los niños.
Su discurso de entrada en la Real Academia Española lo tituló En el bosque:
 …los llamados “cuentos de hadas” no son, por supuesto, lo que la mayoría de la gente cree que son. Nada tienen que ver con la imagen que por lo general se tiene de ellos: historias para niños, a menudo estupidizadas y banalizadas a través de podas y podas “políticamente correctas”, porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos. Los cuentos de hadas no son en puridad otra cosa que la expresión del pueblo: de un pueblo que aún no tenía voz, excepto para transmitir de padres a hijos todas las historias que conforman nuestra existencia. De padres a hijos, de boca a boca, llegaron hasta nosotros las viejísimas leyendas. Pero en esas leyendas, en aquellos “cuentos para niños” —que, por otra parte, fueron recogidos por escritores de la talla de Andersen, Perrault y los hermanos Grimm, por ejemplo— se mostraban sin hipócritas pudores las infinitas gamas de que se compone la naturaleza humana. Y allí están reflejadas, en pequeñas y sencillas historias, toda la grandeza y la miseria del ser humano.

El Polizón del Ulises, a pesar de estar destinada a un público joven, mantiene las características que marcan la obra de Ana María Matute: compromiso social, una visión realista y sin embargo imaginativa, un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Sus textos se ambientan con frecuencia -y en el caso que nos ocupa, sin duda-  en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra. El enfoque de la percepción de la atmósfera posterior a la Guerra Civil Española desde el punto de vista de la infancia, fue una característica común a otros representantes de su generación, la llamada “generación de los niños asombrados”.

El Polizón del Ulises es un breve relato de aventuras, un cuento que recuerda a los clásicos. La historia se sitúa en un lugar y un tiempo indefinidos, en un pueblo del interior, y probablemente en los años de la posguerra:
La historia que voy a contar arranca de cierta noche de mayo, en casa de las tres señoritas. Ocurrió hace tiempo pero la verdad es que lo mismo pudo ocurrir hace cien años, que dentro de otros cien, que ayer, o que hoy. Porque esta es sólo la historia de un muchachito que, un buen día, creció.
Así comienza el relato y de la misma forma, cíclicamente, termina. El libro rezuma ingenuidad y ternura, y un cierto tono humorístico que desprenden algunas situaciones y personajes pintorescos, como las tres tías bondadosas. Sin embargo la autora nunca pierde de vista la realidad: el miedo, las necesidades, el hambre, y las obligaciones del trabajo duro.

El texto responde a un argumento sencillo que se desarrolla de forma lineal. Consta de trece capítulos, donde el primero tendría las características de un prólogo: nos presenta los personajes principales; y el decimotercero de un epílogo: tras una elipsis de tiempo entre el capítulo anterior y el presente, el personaje ha madurado de pronto, ha despertado al mundo de los adultos.
Los dos primeros capítulos nos presentan el descubrimiento del bebé y su etapa de aprendizaje; en el resto de capítulos, prácticamente la totalidad del libro, la autora se demora en relatar los pormenores de la amistad del protagonista con el prófugo.
Los títulos de los capítulos son bastante descriptivos respecto de lo que acontecerá en ellos:

1-      La casa de las tres señoritas.
2-      Así vivió Jujú en casa de las tres señoritas.
3-      Así vivía Jujú en el Ulises.
4-      Una noche de lobos.
5-      Jujú recibe un susto.
6-      Jujú toma una decisión.
7-      El entrepaño secreto cumple su función.
8-      El mar, la injusticia humana y varias cosas más.
9-      Diario de a bordo del Ulises.
10-   Jujú cumple once años.
11-   El gran día amanece.
12-   El río.
13-   El despertar.


En cuanto al lenguaje es sencillo y claro, con oraciones simples y salvo algunas palabras, de fácil comprensión para el joven lector.  El texto, lleno de preciosas descripciones y maravillosos retratos, rezuma ingenuidad y ternura y, como es habitual en las obras de Ana María Matute, el personaje protagonista es “diferente” de los demás.
La narración, como corresponde al género, es en tercera persona, con frecuentes intromisiones de la primera persona, que convierten a la narradora en un personaje más del relato. La empatía de la autora por el universo infantil, nos adentra en su mundo de magia y fantasía, pero sin ninguna afectación, con la realidad patente de quienes realmente somos, como sólo un espíritu niño podría guiarnos.
Creo que sería una lectura acertada para 1º o 2º de la ESO. Tanto por los valores que transmite: la amistad, la responsabilidad, el deseo de libertad, el amor por la naturaleza; como por el tema principal: el despertar de un niño al mundo de los adultos, sería una lectura adecuada para chicos de 12 a 14 años. Seguro encontrarán un espejo en el que verse reflejados en esta joya literaria.