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jueves, 31 de enero de 2013

La Catedral - César Mallorquí



La versión leída de La Catedral, tercera edición de la editoral SM perteneciente a la colección Los libros de César, presenta unos anexos que pueden resultar interesantes, pues representan una manera de acercarse a los lectores y profundizar en la comprensión de la obra: en el primero el autor, César Mallorquí, se presenta a través de una biografía ilustrada; en el segundo aparece una entrevista que puede resultar útil a la hora de indagar varios aspectos de la obra y, finalmente, incluye una reseña de libros y películas que presentan temas o ambientaciones parecidas a las propuestos por La Catedral.

César Mallorquí, hijo del conocido novelista José Mallorquí (autor de El Coyote), ha crecido en un ambiente literario, por lo que no extraña su vocación por la literatura infantil y juvenil, a la que, sin embargo, se dedicó después de muchos años trabajando como periodista, guionista de radio y creativo publicitario en diversas agencias. Desde entonces, ha publicado varias obras, gracias a la que ha ganado importantes galardones: con La Catedral, por ejemplo, obtuvo el Premio Gran Angular en 1999.

La Catedral es un relato lleno de enigmas, que nos introduce directamente en el mundo de la construcción de catedrales, de los soldados templarios y de las cruzadas, es decir, una ventana abierta a la Edad Media. Para ello, el libro permite al profesor aproximarse o profundizar en la literatura medieval, época lejana pero, precisamente por eso, atractiva proponiendo, a la vez, una lectura capaz de cautivar a los alumnos desde la primera línea y ayudándoles a conocer, de manera dinámica y amena, el contexto histórico en que se inscribe. En mi opinión, pues, podría resultar particularmente provechosa para los alumnos de 3º de la ESO, etapa en la que se prevee el estudio de la literatura medieval.

En cuanto al espacio y al tiempo, los hechos se sitúan en el  siglo XIII (1281), en la catedral de Kerloch en Bretaña. Sin embargo, el joven protagonista alcanza este destino a lo largo de un viaje que empieza en Estella (Navarra), su ciudad de origen, pasando por varios lugares de la Cristiandad, elemento omnipresente de la obra, como, por ejemplo, el camino de Santiago o Roncesvalles.
El libro representa la vida en la Edad Media, ambientación de la novela, con el heterogéneo repertorio de personajes, que permiten detectar y profundizar en los varios temas propuestos en la obra. Se empieza por la libertad, sujeto que es presentado al protagonista Telmo por su padre, cuando este le explica los tres poderes existentes en la Cristianidad: el ejército, el eclesiástico y la nobleza “Sin embrago, ninguna de estas castas es realmente libre (…) Francmasón significa albañil  libre. Libre, Telmo, porque un masón no está sujeto a poder alguno” (pág.20). Y Telmo es libre, como veremos a lo largo de la obra: libre de ser dueño de su destino, libre de elegir entre el bien o el mal, entre el teologismo o el esoterismo. No obstante, no había muchas otras situaciones parecidas a la suya en la época medieval, por lo tanto, el autor quiere que los lectores reflexionen sobre el hecho de que la libertad de la que gozamos hoy en día no siempre estuvo al alcance de todo.
Seguimos, después, con el mundo de la Masonería y la ceremonia de aceptación en la Logia de Telmo, ya un prometedor escultor, por parte de su padre, maestro constructor (posición más alta entre los masones), el día de su decimocuarto cumpleaños. Sin embrago, Telmo no podrá beneficiarse durante mucho tiempo de sus preciados preceptos, ya que, al cabo de pocos meses, tendrá que empezar su tour, como “imaginero” para la construcción de la catedral de Kerloch, con el objetivo de investigar la misteriosa desaparición de Thibaud de Orly, maestro constructor de su padre. En su viaje hacia Bretaña será acompañado y protegido por tres personajes de orígen danés: Erik, Gunnar y Loki, aparentemente albañiles que se dedicarán también a la construcción de catedrales, pero pronto Telmo descubrirá la verdad: ellos son tres soldados templarios que le explican que la financiación para la realización de la catedral estaría a cargo de la Orden del Águila de San Juan, desaparecida durante mucho tiempo y que, según cuenta Erik, protegió la huida del traidor que robó el tesoro guardado y presidiado por los Templarios en Tierra Santa durante las cruzadas.

En unas pocas páginas, ya que estamos solo en el capítulo 4, César Mallorquí nos ha permitido adentrarnos en una acción de misterio, crimen y macabros hechos: las condiciones de peligro para los viajantes en la Edad Media (“Pero sobre todo pretendo cruzar los Pirineos rápido. Las montañas están llenas de peligros”, pág. 51), la emboscada de Folco y sus compinches después de su derrota con el juego de los dedos en la taberna, la violencia y la sangre de la siguiente pelea con Erik, Gunnar y Loki, etc.; pero también nos presenta los intereses económicos que subyacen a las cruzadas a través del cuento de Erik: “confiaban sus tesoros al Temple, pues la Orden, a cambio de una comisión, se ocupaba de transportarlos a Occidente en su flota de guerra” (pág. 60). Con la llegada al poblado de Kerloch, en cambio, Mallorquí sigue profundizando su inspección en el mundo de los constructores e “imagineros” de las catedrales: fases, aspectos, partes, tiempos de realización y descripciones muy pormenorizadas, vívidas, que nos permiten imaginárnoslas (véanse, por ejemplo, pág.76 con la presentación del exterior de Kerloch); además de los detalles que nos ofrece al comentar las imágenes presentadas en el concurso de tallas, ganado por Telmo (pág.98), o también en personajes emblemáticos de este mundo: Hugo de Gascuña, maestro constructor o lathomus, maestro de obras según la lengua de los romanos.

A continuación, se nos presentan dos personajes típicos de la época medieval: Korrigan, el loco, que le demostrará un cariño sincero a Telmo (“pues aquel pobre demente, cuya inocencia le hacía tan noble como un rey, me había honrado con su amistad, pág. 136), e incluso será él el que le proporcionará la información indispensable para  descubrir en donde se halla la "cámara secreta" (“Inter ut et sol porta infernorum est”, pág. 135): como en la tradición carnavalesca de la literatura medieval, la verdad yace en la boca de los locos. Otro personaje es el judío Abraham Ben Mosset, que nos introduce en el universo de los prestamistas hebreos de la época, repudiado por todos. Sin embargo, con este personaje, Mallorquí propone una versión distinta, más honesta de esta civilización ya que se trata del enviado del Papa para indagar sobre la desaparición de Thibaud, del que el padre de Telmo le había hablado antes de empezar su viaje. Con este “golpe de efecto”, totalmente inesperado, es como si el autor quisiera tachar los prejuicios y fomentar la hermanidad. Este personaje, además, nos enseña el mundo de la alquimia (hace experimentos con la pólvora), y como nos explica, se trata de una ciencia oscura muy poco conocida en la época: “La alquimia no es magia, Telmo. Cierto es que la practican los árabes y los chinos, pero también los cristianos” (pág.107). A la vez, se presenta como cabalista: “La Cábala consiste en examinar, según ciertas reglas, los textos sagrados, buscando en ellos nuevas revelaciones. A veces, esas revelaciones adoptan la forma de profecías y el estudioso logra percibir retazos del futuro” (pág.112), y después cuenta una visión profética de un hebreo sobre la catedral, en la que aparecía Telmo, luchando contra las fuerzas del mal. Y es precisamente lo que va a ocurrir.

En la última parte de la obra me parece que Mallorquí quiere poner de relieve por lo menos otros dos temas fundamentales en la obra y, a mí parecer, extremadamente instructivos para nuestros alumnos. La batalla final entre aguilanos y templarios representa la lucha definitiva entre las fuerzas del bien y del mal, y la visión de la Bestia en el cielo es el culmen del esoterismo de la obra: “Puede que fuera un espejismo, pues apenas lo vi durante una fracción de segundo, pero al instante supe, tan cierto como que al día sigue la noche, que aquel ente abyecto era el mismísimo Diablo” (pág.204) y “vi a un coloso con cuernos de ciervo (...) El océano hervía a su alrededor, como si la Bestia estuviera en le centro de un gigantesco torbellino erizado de olas (...) pero su monstruosa imagen me llenó de terror” (pág.212). Y justo cuando se rompió la campana, el tifón desapareció: “las fuerzas del bien habían triunfado sobre las hordas del mal (...) todos nosotros éramos los ejércitos de la luz que, enfrentados a las tinieblas, habíamos salido triunfantes”. El resultado, pues, fue el triunfo de Telmo, un joven que, tan solo con su ingenio y astucia, supo cómo enfrentarse y pudo derrotar el mal.

Es evidente que los alumnos podrán identificarse con el protagonista, y esta parece también ser la idea del autor, que transmite un modelo, ejemplo de rectitud, a los lectores: a lo largo de la obra, no solamente Telmo muestra una actitud íntegra, con una moral imperturbable, sino también demuestra un constante afán de superación de las dificultades, no se contenta y busca la perfección. Tan solo un adolescente, por ejemplo, gana la competición de tallas, batiendo a otros maestros, con más experiencia y más cualificados, pero menos creativos, menos inconvencionales. Podría resultar particularmente interesante a nivel didáctico presentar el viaje iniciático cumplido por el joven protagonista, que se enfrenta a violencia, muerte, misterio, con un coraje y una determinación que le permiten no solamente alcanzar sus objetivos profesionales, sino también triunfar ante las fuerzas del mal. Como si el autor quisiera decir que tan solo con quererlo, a pesar de que todo nos parezca imposible, se puede conseguir lo que deseamos, luchando y creyendo en nuestros valores.

Para lo que concierne a una valoración crítica de la novela, me parece que el autor demuestra toda su maestría no solamente a nivel de enlace, con una historia que logra cautivar a los lectores desde el prólogo, sino también por la elección del vocabulario: hay varias pruebas de palabras específicas de por lo menos dos campos semánticos: religión/teología y términos relativos a la arquitectura, y no se detiene, además, en utilizar latinismos, rasgo típico de la Edad Media. En definitiva, me parece que la obra satisface un doble objetivo: pone de relieve la ambientación medieval de la novela, para poder profundizar los aspectos culturales más significativos, complemento ideal del curso de literatura castellana de 3º de la ESO y, por esta misma ambientación, permite motivar a los alumnos para la lectura, con temas como los Templarios, la alquimia y el esoterismo, para que disfruten de una lectura placentera.

lunes, 28 de enero de 2013

La Catedral, César Mallorquí


Por el título, el lector espera encontrar una versión adolescente de Los pilares de la tierra o La catedral del mar. Y, en realidad, es así en parte, pues el comienzo del libro es más propio de El codigo Da Vinci y de las decenas de novelas escritas tras su publicación, relacionadas con los templarios.
Cesar Mallorquí (Barcelona, 1953) nos presenta a Telmo Yañez, un jovencísimo imaginero y aprendiz de constructor, como protagonista de La Catedral. La novela, que tiene como punto de partido el reino de Navarra a finales del siglo XIII, se centra en la aventura que Telmo emprende hacia tierras bretonas y que supondrá su paso de niño a adulto.
Al cumplir los 14 años, su padre, un cantero llamado León Yáñez, decide proponerlo como aprendiz de masón, el regalo que Telmo ansiaba.
Una vez convertido en miembro de la masonería, sus dotes como imaginero propician su incursión en una misión secreta a Kerloc'h, en Bretaña, dirigida por el mismísimo Papa, con el objetivo de investigar la desaparición de Thibaud de Orly, el maestro de obras de la catedral que se construye allí. Dicho templo está financiado por la sospechosa Orden del Águila de San Juan, y Telmo es el imaginero perfecto para participar en el concurso que su maestre pretende convocar y, así, acercarse a ellos.
En este viaje le acompañan tres expertos guerreros daneses templarios (Erik, Loki y Gunnar) que velarán por su seguridad, pues la llegada del joven navarro es esperada por muchos.
Una vez instalados en el poblado bretón, presentado como un lugar fantasmagórico y casi deshabitado, la incertidumbre sobre el propósito de la construcción de la catedral va adquiriendo tintes misteriosos. Desaparecen empleados y el final de las obras se acometen de manera apresurada.
La victoria de Telmo en el concurso de la estatua que presidirá el altar mayor, le sirve no sólo para conocer por dentro la Orden del Águila del San Juan, sino también para descubrir el amor de la mano de Valentina, hija del maestro de obras con el que comparte casa en Kerloc'h. Lo que desconoce Telmo es que cuanto más se acerca a la verdad, también se acerca más a la muerte.
A partir de ahí, la trama se centra en intrigas, misterios religiosos ocultos y profecías que esperan ser cumplidas. Todo ello culmina en la lucha definitiva entre el bien y el mal, en la que Telmo Yañez se erige como héroe, cual David frente a Goliat.


Esta obra puede ser sugerente para alumnos del segundo ciclo de ESO y, en concreto, para los del tercer curso, pues comparten la edad del protagonista y pueden sentirse identificados con la temática que en el libro se plantea: el paso de la niñez a la vida adulta. Al estar narrado en primera persona el lector se siente partícipe también de los pensamientos del personaje principal y facilita el hecho de ponerse en la piel del que lo vive en primera instancia.

Las responsabilidades y decisiones que debe tomar un joven como Telmo Yañez siguen estando presentes en la vida adolescente, si extrapolamos el contexto histórico. Al fin y al cabo ser adulto significa tomar conciencia de uno mismo y decidir una opción de futuro. Creo que sería importante incidir en este aspecto en la presentación de la obra para evitar que nuestros alumnos se quedaran con la única idea de que se trata de una novela de templarios, pues este tópico puede generar tanto seguidores como detractores.
Relacionado con lo anterior, otro de los temas de la obra gira en torno a la posibilidad de elección y hasta dónde el deber y la moral inducen a discernir entre el bien y el mal. De esta manera, todos los personajes de la obra se encuentran con una situación que les pone a prueba: Korrigan y Helmut arriesgan su vida por descubrir la cámara secreta, Erik se enfrenta cara a cara con su pasado sin huir de él, Corberán de Carcassonne se alía con el mal para asumir su pérdida de fe, Thinaud de Orly se sitúa al margen cuando descubre el propósito de la construcción de la catedral e, incluso, los habitantes de Kerloc'h deben decidir si se quedan o se van del pueblo. Así, todos en algún momento se ven obligados a elegir. Esta idea de la libertad de elección como síntoma de madurez es otra de las enseñanzas que resultan interesantes para los alumnos.

En cuanto a los personajes secundarios, el trío de daneses llama especialmente la atención porque, por un lado no son habituales de las novelas con temática templaria y, por otro, representan lo que Telmo todavía no tiene: fuerza y seguridad en sí mismo. Además, el autor decide dedicar unas líneas para explicar la historia de Loki como dios de la mitología nórdica, lo que supone un punto a favor para que los adolescentes se interesen más por la trama. No hay que olvidar que las aventuras de Thor y su hermano Loki están de moda, debido a la reciente aparición de películas sobre ellos, como Thor y Los Vengadores, basadas en los cómics de Marvel.

La ambientación en la época y el contexto histórico están bien conseguidos gracias a una descripción exhaustiva de los paisajes y, en especial, de los edificios. De hecho, en la obra podemos encontrar un amplio campo semántico y léxico sobre la arquitectura y escultura medieval. Es por ello, que su lectura también tiene una función didáctica para la asignatura de Historia, pues a través de ella los alumnos pueden adquirir una concepción mayor de esta etapa histórica, que al abarcar tantos siglos puede llegar a ser una gran desconocida. En este punto, la labor de documentación en la narración supone la gran fortaleza del libro, pues Cesar Mallorquí ha sabido mezclar en la coctelera con éxito a templarios, masones, vikingos, judíos y traidores, sin que ninguno de sus elementos quede descolgado.

Con respecto al lenguaje, las citas de expresiones latinas y la aparición de términos propios de la época, como vara en referencia a un tipo de medida, pueden resultar vistosos para los alumnos. A pesar de que estos rasgos estilísticos no formen parte del día a día de un alumno de tercero, el lenguaje utilizado es bastante visual y la obra está escrita con claridad, sencillez y orden.

Aunque el contenido y el desarrollo de la trama me parecen previsibles, esta novela representa, al menos, lo mejor que los relatos sobre templarios pueden ofrecer. Por ello considero que La Catedral constituye un buen punto de partida para iniciarse en este género y para adquirir cierto paladar literario a la hora de enfrentarse a otro tipo de libros sobre este tema, tan fusilado por escritores 'best-sellers'.

Cabe destacar que Cesar Mallorquí remata su obra con un final abierto, para que como Temo Yañez y todos los demás personajes de la obra, el lector tenga la oportunidad de decidir.

Silvia Muñoz Cuello