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jueves, 31 de enero de 2013

Había una vez un hombre...

El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, de Fernando Alonso.
Nieves Castells
El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, de Fernando Alonso. 1977. EdicionesAlfaguara, Madrid. Colección Juvenil Alfaguara. 1ª Edición: 1978.
Premio Lazarillo 1977.
Ilustraciones de Ulises Wensell.
Fernando Alonso es experto en Literatura Infantil y Juvenil y ha trabajado en este campo como investigador y creador. Los ocho relatos que componen este libro están llenos de fuerza cautivadora, y mención aparte merecen las pequeñas obras de arte que salpican los cuentos del ilustrador Ulises Wensell.
Los cuentos que componen el libro son:

  • 1.       El hombrecito vestido de gris.
  • 2.       El barco de plomo
  • 3.       Los árboles de piedra.
  • 4.       El viejo reloj
  • 5.       El barco en la botella.
  • 6.       El guardián en la torre.
  • 7.       El espantapájaros y el bailarín
  • 8.       La pajarita de papel.
  
En los relatos se pueden respirar las ansias de libertad que invadían los días en los que fueron escritos. La luz de la Transición española impregna el libro, que lleva ya más de cuarenta ediciones. Y treinta años después no ha perdido un ápice de frescura.
Los cuentos tienen una estructura sencilla y lineal de fácil comprensión. Son bastante cortos, por lo que su lectura resulta muy rápida y amena. A partir de elementos propios de la infancia: una pajarita de papel o un barquito de plomo, nos acerca a una serie de temas interesantes para trabajar en el aula como la convivencia, el autoritarismo, el trabajo en grupo, la solidaridad, etc.
El léxico, en apariencia sencillo, destila poesía que cautiva desde la primera hasta la última línea:
Había una vez
un curioso mundo,
un mundo curioso y extraño.
Sus campos eran de piedra.
De piedra, sus flores.
De piedra, sus ríos.
Con cañas de piedra,
hombres de piedra pescaban peces
de piedra.
Aquellos hombres tenían brazos
de piedra, cuerpo de piedra,
cabeza de piedra y de piedra.
"Corazón de piedra" no tenía, allí
ningún significado especial;
porque sus corazones estaban llenos
de hermosos sentimientos.
Con ellos amaban a todos los seres
de piedra,
que vivían en aquel extraño mundo
de piedra.
Este es uno de esos libros para todas las edades, o mejor dicho “sin edad”. El lector niño podrá disfrutar de sus historias imaginativas y preciosos personajes, el lector joven podrá sentirse atraído por el significado último de los relatos y el lirismo de sus palabras, y el lector más experimentado, además de dejar disfrutar a su joven y a su niño interior, podrá situar el libro en su contexto histórico, por lo que las relaciones entre la narración y sus circunstancias le darán una nueva perspectiva, y podrá disfrutar de su lectura en toda su belleza.
Una lectura evocadora y absolutamente recomendable.

martes, 29 de enero de 2013

EL HOMBRECITO VESTIDO DE GRIS


En su obra El hombrecito vestido de gris,   Fernando Alonso narra varias historias,  entretenidas  y atractivas, entre las cuales quiero destacar la que da título  a la obra (puesto que es la que más me ha gustado).


A través de un relato breve - con léxico  sencillo, expresivo y gráfico-, el autor refiere   la historia de un hombre  gris (asociándose  a este último término la significación  de carente de  atractivo y singularidad), atrapado    en  un mundo y por  una realidad que le condiciona hasta el extremo de  hacerle ocultar o disimular el  potencial interno  que le conferiría individualidad frente al resto; dicha labor de           ocultación/ disimulo, con represión  de  deseos y anhelos, se representa en la   obra, por un  lado, por la descripción  externa del personaje (hombre que siempre iba vestido de gris...tenía un traje gris...un sombrero gris...una corbata gris...un bigotito gris…) y , por otro, por  el abandono   del mismo  a la rutina, con mimética repetición, día tras día, de   actividades.  Este hombrecito, al que poco a poco se le contagia el gris en la mirada, oculta   un anhelo , a saber, llegar a ser cantante de ópera  para alcanzar   la fama, llenando  con ello de  color  su vida;  de vez en cuando da rienda  a  su anhelo de cantar , de hacer algo diferente  que le dote de singularidad, siendo reprimido por su entorno  (vecinos, jefe, etc.), por lo que   el protagonista de la historia decide  atarse un pañuelo a la cabeza sujetando la mandíbula  para, simulando  un  eterno dolor de muelas, no volver  a  cantar nunca más, sacrificando su singularidad en aras a la elusión del reproche de la sociedad.

La historia termina  inicialmente así, reflejando  las dificultades para llegar a ser uno mismo  en una sociedad poco respetuosa con la  singularidad  más allá de los supuestos en los que la misma  venga asociada   al éxito, riqueza o poder. Pero en este caso , el autor   del relato  ofrece un final alternativo (el hombrecito  es descubierto  y alcanza el éxito como cantante) para aquellas personas que puedan preferir un final feliz.

 
El hecho de ofrecer dos finales diferentes fue lo que más me llamó la atención,   prefiriendo, sin duda,  el final triste, no por lo que supone de renuncia a los propios anhelos, sino porque refleja mejor la  realidad   sobre  los posibles condicionamientos y consecuencias del desarrollo o no de la propia personalidad, sin crear  falsas expectativas  de un final  que no siempre, y a despecho de la actuación de cada uno, aparece como necesariamente feliz.

 
Cuando  el autor acaba   la historia   con   el segundo final,   remarca la palabra fin  entre signos    de interrogación. A través   de dicho artificio podríamos considerar   la   posibilidad de que el autor  haga un guiño al lector  invitándole no solamente  a elegir entre los finales propuestos, sino , incluso, a idear su propio final  en un mundo  que , entre el blanco y el negro, permite una  amplia gama de grises.


Alonso escribe el cuento y su primer final con la intención de mostrar la vida en sus más lúgubres colores, reflejándolo de forma óptima  desde el principio, y ello con esa melodía que caracteriza toda su obra. El lector disfruta de la lectura de este cuento viéndose, sin embargo,  involucrado en  una reflexión sobre el valor de la existencia, la importancia de los actos propios y ajenos, y de  las consecuencias asociadas a los mismos en  aras a la propia realización personal  y consecución de la felicidad.

En esta línea se encuentra esta colección de cuentos donde los jóvenes  lectores pueden reflexionar sobre los problemas de convivencia, la solidaridad, las actitudes autoritarias... partiendo de situaciones muy imaginativas. Descubrir el mensaje de cada historia y relacionarlo con alguna experiencia propia puede ser una tarea interesante para realizar con los alumnos.

domingo, 27 de enero de 2013

El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, de Fernando Alonso. Por Adrián Vázquez Old



Referencia bibliográfica

Nombre de la obra: El hombrecito vestido de gris y otros cuentos
Autor: Fernando Alonso
Editorial: Alfaguara (Grupo Santillana)
Primera edición: Mayo 1978
Vigésima edición: Septiembre 1993
Impresión: Talleres gráficos de Rogar, S.A. Fuenlabrada (Madrid)
Ilustraciones: Ulises Wensell

Resumen del contenido

El hombrecito vestido de gris

El hombrecito vestía siempre de gris y llevaba una vida muy monótona y aburrida. Pero en realidad el hombrecito no era así, sino que soñaba con ser cantante de ópera y llevar una vida divertida y llena de colorido. Sin embargo, se ponía a cantar y nadie apreciaba su arte, no comprendían su sueño de ser cantante. Su jefe, incluso le amenazó con despedirle si volvía a cantar. Por eso, el hombrecito decidió fingir un dolor de muelas y se sujetó la mandíbula con un pañuelo para no poder cantar nunca más.
No obstante, para aquéllos a los que no les gusten los finales tristes, el autor propone un final feliz:
Cierto día, el hombrecito conoció a un director de orquesta, y cuando le escuchó cantar le contrató para cantar en el Teatro de la Ópera. Todos asistieron a su triunfo y, desde ese momento, su vida nunca volvió a ser gris.

El barco de plomo

Un hombre muy hábil hizo un barquito de plomo y se lo dio a su hijo. El niño quiso jugar con su barquito en la bañera, pero éste se hundió y entonces, tanto el niño como el barco se entristecieron. El padre habló con el niño y le explicó que era un barco de adorno, por lo que el barquito volvió a sentirse útil. Sin embargo, pensándolo mejor, el barco volvió a sentirse avergonzado por lo que la gente pensaría de él.
Un día el niño empezó a jugar con el barco y con un cochecito, pero se le cayeron al suelo y el barquito resultó dañado. Entonces se sintió aún más triste, ya no servía ni para adorno. En ese momento el niño lo depósito en el fondo de un acuario, y allí, rodeado de peces, haciendo el papel de barquito naufragado fue donde realmente se sintió feliz.

Los árboles de piedra

Érase un mundo donde todo era de piedra, pero había un problema: no habían árboles de piedra, por lo que los niños no eran felices. Entonces, tres jóvenes aventureros decidieron ir en busca de árboles. El primero de ellos trajo un pino, pero al ser plantado sobre piedras, no tardó en morir. El segundo trajo un cactus, pero corrió la misma suerte que el pino. El tercero volvió con las manos vacías, y pidió al pueblo que le acompañaran al mar para ayudarle. Allí, todos se unieron para formar una cadena y meterse en el mar, logrando arrancar un bosque de coral. A partir de ese momento el mundo de piedra ya estuvo completo y todos vivieron felices.

El viejo reloj

Cuando murió el abuelo, el viejo reloj del pasillo empezó a morir con él hasta que acabó olvidado en un rincón del desván. Un día, Ramón, el niño de la casa, subió al trastero en busca de un sombrero para jugar a los piratas y se encontró el viejo reloj del abuelo. Intentó arreglarlo, pero se dio cuenta de que no tenía números, así que salió en busca de ellos. El número 1 trabajaba como arpón para un pescador, el 2 hacía de pato en un puesto de feria, el 3 hacía de gaviota en un bonito cuadro; el 4, por su parte, servía como pata a una cigüeña que había perdido la suya, el 5 marcaba la velocidad máxima en una señal de tráfico, el 6 era la casa de un caracol, el 7 estaba cosido al traje de un payaso, el 8 hacía de nube en el cielo, el 9 hacía de lazo para un vaquero, el 10 servía como juguete para un niño, el 11 servía de soporte para practicar salto de altura y, por último, el 12 trabajaba como encantador de serpientes.
Todos los números habían crecido y habían encontrado nuevos trabajos en los que eran felices, así que Ramón decidió volver a casa y pintar nuevos números, que llenos de colorido hicieron que el viejo reloj del abuelo recuperase su alegre y monótono tic-tac.

El barco en la botella

Un bonito barco vivía encerrado en una botella, y era feliz porque pensaba que aquella botella era el único mundo que existía. Pero era tan bonita la botella que el dueño decidió hacerse coleccionista de barcos en botella. Compró multitud de barquitos y los puso todos en la vitrina, de modo que nuestro barquito vio que su mundo no era real, que el verdadero mundo estaba fuera de las botellas. Entonces todos los barquitos se pusieron de acuerdo y empujaron al unísono para romper las botellas. Después, navegaron por las alcantarillas hasta llegar al verdadero mar, donde fueron felices como barcos de verdad.

El guardián de la torre

Había una vez un barrio que destacaba por su asombrosa belleza. Sus vecinos estaban muy orgullosos de su obra, así que decidieron levantar una torre muy alta para que su barrio se viese desde toda la ciudad.
Sin embargo, un hombre se metió en la torre y se asomó desde arriba. Su posición y el gesto de su barbilla le hacían parecer grande y poderoso. Al hombre le gustó la sensación, así que se quedó a vivir en la torre y cada mañana repetía el saludo. Pero llegó un momento en que empezó a saludar con la mano, esperando que la gente le reverenciara, y comenzó a hacer circular rumores que él mismo inventaba sobre sus poderes mágicos. Por eso, todos empezaron a tenerle miedo y se arrepintieron de haber construido la torre.
Finalmente, cuando la situación se hizo insostenible por la actitud altiva del guardián, el barrio se unió para ponerse de acuerdo en destruirla. Para ello, todos se olvidaron de la torre y de los sueños que habían puesto en ella. Entonces, la torre empezó a envejecer hasta que, al final, quedó reducida a escombros.
A la mañana siguiente, todos se pusieron de acuerdo para reconstruir el edificio, pero esta vez no sería una torre, sino una construcción de una sola planta para que nadie pudiera mirar desde arriba a la gente y donde todos tuvieran el mismo protagonismo.
Cuando colocaron las pizarras en el tejado, la luz del sol reflejada en ellas se elevó aún más alto que la antigua torre y siguió viéndose desde toda la ciudad.

El espantapájaros y el bailarín

Un espantapájaros estaba hecho con una guitarra, escobas y paja. Todas esas cosas habían estado antes llenas de movimiento, pero ahora tenían que estar quietas en medio del campo, por eso el espantapájaros estaba triste.
El Señor Justo, el dueño del campo, le había colocado ahí para que espantara a los pájaros que querían comerse los cereales, pero al espantapájaros no le gustaba ese trabajo, porque le gustaban los pájaros, por eso no estaba contento.
Un día vino un bailarín y enseñó a bailar al espantapájaros. Desde ese momento, el espantapájaros, cuando terminaba de trabajar, se pasaba toda la noche bailando. Sin embargo, al amargado Señor Justo, no le gustaba que bailase, así que se lo prohibió. El espantapájaros le replicó y recibió una bofetada como contestación. No quería disgustar a su amo, pero le era inevitable bailar, así que siguió haciéndolo
Al cabo de unos días el Señor Justo volvió a verle bailando, de manera que empezó a darle una y otra bofetada hasta que del espantapájaros sólo quedó la ropa, un levitón de viejo titiritero. Se levantó una bocanada de aire y el levitón comenzó a elevarse por los aires, girando y girando en su mejor baile. Todo el pueblo, que se había congregado al oír sus gritos, le aplaudió con fuerza mientras todos los pájaros empezaron a comerse el sembrado sin que el Señor Justo pudiese hacer nada.

La pajarita de papel

Tano tenía seis años y, por su cumpleaños, le pidió a su padre que le hiciese una pajarita de papel. Su padre, que ya no se acordaba de hacerlas, fue a una librería y compró un libro que enseñara cómo hacerlas. Al principio le salían mal, pero, finalmente, consiguió hacer una maravillosa. Sin embargo, al niño no le gustó, porque decía que la pajarita estaba triste.
El padre lo intentó todo para que la pajarita dejara de estar triste: la hizo volar, la hizo cantar, incluso la pintó de colores, pero la pajarita no dejaba de estar triste. Finalmente, el padre pidió consejo al más sabio de los sabios, y éste le dijo que una pajarita, para ser feliz, no necesitaba ni volar, ni cantar ni hermosos colores, sino que lo único que necesita es no estar sola. Por ello, el padre de Tano llegó a casa y se puso hacer muchas pajaritas, entonces la pajarita se puso feliz y todas juntas volaron por la habitación sin necesidad de ningún aparato.

Crítica y valoración

El libro me parece un buen conjunto de cuentos para alumnos de edad temprana. Cada uno de ellos ensalza valores como la amistad, el compañerismo, el respeto, el esfuerzo, la solidaridad, etc., muy necesarios para la formación de los niños.
En especial, El hombrecito de gris y El guardián de la torre tienen un significado que no es el de un inocente cuento, sino que van mucho más allá y esconden reivindicaciones de tipo social y político que ayudarán al niño a iniciarse en estos derroteros y a empezar a formarse su propia opinión.
Sin embargo, todos ellos, pese a tener connotaciones más allá del mismo cuento, resultan amenos y divertidos para el niño, de modo que incentivará su afición por la lectura y les animará a seguir leyendo.

Conclusión

Se trata de una obra destinada a un público infantil que tratará de que los niños, a la vez que se entretengan y descubran el placer de la lectura, puedan extraer otro significado de los cuentos. Es decir, aparte de admirar la belleza del cuento, de si el final es bonito o triste, el profesor deberá encargarse de que el niño realmente extraiga de los cuentos los significados que el autor pretendía. De esta forma, el libro servirá también para inculcar al público infantil valores muy necesarios para su formación como persona. Así, a la vez que despertando su interés por la literatura, estaremos formando seres humanos con una serie de valores fundamentados en el respeto, el compañerismo y la amistad, principalmente.

domingo, 13 de enero de 2013

El hombrecillo vestido de gris y otros cuentos


El hombrecillo vestido de gris
y otros cuentos

  1. Referencia bibliográfica completa

·         Título: El hombrecillo vestido de gris y otros cuentos
·         Autor: Fernando Alonso
·         Primera edición: mayo 1978 Principe de Vergara 81, 28006 Madrid
·         Ilustraciones: Ulises Wensell
·         Número de páginas: 96

2. Resumen del contenido

En el libro de El hombrecillo vestido de gris y otros cuentos, Fernando Alonso da a los adolescentes moralejas y lecciones morales camufladas en la personificación y en personajes peculiares. De los ocho cuentos que aparecen en el libro, seis de ellos comienzan con “había una vez...” las tres frases más conocidas a la hra de comenzar los cuentos tradicioneales. Como temática general, en todos los cuentos se utiliza un lenguaje sencillo y directo formado por frases cortas y muchos puntos y seguidos. El vocabulario es fácil de entender salvo alguna palabra en concreto como: pleitesía (p.67), descascarrillo (p.69), dintel (p.69) y levitón (p.75). La aparición de los dibujos es constante en toda la obra, del mismo modo que en cada cuento aparece un dibujo que ocupa toda la página con algo relevante del mismo. Ahora, hablando de manera concreta, en estas 96 páginas se dividen ocho cuentos:
1. El hombrecillo de gris trata de la influencia que puede crear la sociedad en una persona, concretamente este relato podría contextualizarse en el franquismo (1978). Refleja la sociedad de la época; una sociedad monótona, no reveladora... Del mismo modo, el hecho de que el cuento presente dos finales, un final feliz, muestra que va destinado a lectores juveniles, algo cambiantes y que aún no están totalmente centrados. Adem
2. El barco de plomo narrra el regalo que un padre le hace a su hijo: un barco de plomo, éste no flota y el niño realiza una pelea entre el barcho y otro coche de juguete. El barco se rompe, lo que provoca que termine siendo un barco naufragado, el barco naufragado más maravilloso del mundo, según el niño. En este cuento aparece enumeraciones repetitivas: hacía figuras, hacía muñecos de trapo, hacía muñecos de madera... (p.23), Hizo un maravilloso barquito de plomo, y cuando el maravilloso barquito de plomo... (p.23). Además, como en la mayoría de los cuentos, hay una personificación del barco, un ser inanimado.
En este cuento, a modo de conclusión se puede apreciar la importancia de los niños, en lo que pueden provocar en los demás; por ejemplo, la verguenza que puede sentir el barco... 
3. Los árboles de piedra este cuento explica la situación de un mundo formado totalmente por piedra. Los niños estaban tristes porque querían un árbol en su parque y tras dos intentos fallidos (pino y captus), gracias a un tercer hombre y la ayuda de todo el pueblo, se consigue traer un coral.
Aquí aparece una enumeración repetitiva: sus campos eran de piedra, de piedras sus flores, de piedras sus ríos... (p.33). En este relato se ve el valor del compañerismo, de la cooperación: todos sonreían porque  juntos, habían hecho un buen trabajo y esto les daba un poco más de fuerza y de seguridad (p.38). Del mismo modo, que tampoco hay que agobiarse, que no todo sale a la primera, ni todos somos igual de eficaces en las mismas cosas, ejemplo de los dos árboles.
4. El viejo reloj: Ramón adapta un viejo relj de su difunto abuelo a su edad. Al final termina pintando los números porque estos ya tienen otros oficios. Aquí se muestra la personificación de los números: el uno es un arpón, el dos un pato, el tres una gaviota... En el relato se manifiesta la importancia de la libertad, de que cada uno haga lo que le satisfasga: una vida que ellos habían elegido libremente (p.51). Del mismo modo, como aspecto tradicional, se habla de los bocadillos de pan con chocolate, que tantos niños se han comido, al menos antiguamente.
5. El barco en la botella cuenta la historia de un barco metido en una botella de crital. Éste se creía el centro del mundo pero cuando su dueño compra otros, éste se da cuenta de que no lo es. Todos juntos se plantean que el lugar de un barco no es una botella, y todos terminan en el mar. Aquí se refleja la importancia de que algunas personas se crean el centro del universo: nuestro barco se dio cuenta de que no todo el mundo se reducía al interior de su botella (p.57). Del mismo modo, que la importancia de formar un colectivo: y sabían que todos formaban un solo mundo (p.59).
6. El guardián de la torre: en este cuento se ve el refrán popular que confirma que la avaricia rompe el saco. El pueblo construyó una torre, todos juntos y con mucho esfuerzo, con el objetivo de distinguir su municipio del resto. El invasor, quién el mismo se hizo llamar el hombre de la torre, primero empezó a asomarse a ésta sonriendo. Después consiguió que los habitantes le hicieran reverencias y posteriormente que le tuvieran miedo. Al final la gente se cansa y abandonan el cuidado de la torre, lo que conlleva que éste se vaya. Posteriormente construyen un edificio con una única planta y formada de grandes ventanales con cristales transparentes, figurando la transparencia y la igualdad entre todos. Como ejemplo: de esta forma, ninguna pesona podría mirar a nadie por encima del hombro (p.70).
7. El espantapajaros y el bailarín este cuento habla de los derechos y deberes que tienen los trabajadores. Del mismo modo que manifiesta la importancia de la unión, de la cooperación de unos con otros. El jefe no dejaba que el espantapajaros bailara en su horario libre, a pesar de que hacía perfectamente su trabajo. Al final de tanto maltrato, éste se va y consigue bailar felizmente, que es lo que inicialmente quería. Lo malo fue para el dueño de huerto, que al no tener la ayuda del espantapájaros, las aves se comieron sus plantaciones.
8. La pajarita de papel se menciona la falta de tiempo de la sociedad actual, y del intento de remplazamiento de este con el dinero. A pesar de que el padre busca constantemente mejorar la pajarita de papel que le había regalado a su hijo, al final se demuestra que haciendo más, dándole compañía, se soluciona el problema. Era lo que el niño quería, pasar más tiempo con su padre.

3.      Crítica y valoración

            El hombrecillo vestido de gris y otros cuentos es un libro divertido y de fácil lectura debido a la sencillez del lenguaje. Además el hecho de que haya ocho historias diferentes agiliza la lectura y no la hace aburrida, ya que cada una de ellas son de breve duración. Los jóvenes pueden encontrar en este libro grandes moralejas y lecciones morales de la vida a través de estas historias aparentemente infantiles y de la personificación de seres inanimados. 



4.      Breve conclusión

Este libro me ha parecido interesante, ya que a través de ocho cuentos totalmente distintos el alumno puede encontrar diferentes moralejas de la vida real. Por una parte considero que este libro, por el contenido y la forma de contar las historias, estaría más destinado a un lector infantil en lugar de juvenil, aunque quizás, como inconveniente, no todos serían capaces de captar la intenciones y conclusiones implícitas de los cuentos.


Gema Mirón Díaz