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domingo, 3 de febrero de 2013

Cinco lecturas, Cinco valoraciones.


Bueno, a pesar de los intentos de boicot para que mi aparición llegara a esta página (la contraseña fue cambiada horas antes de mi intento de publicación), aquí están, todas de una, mis cinco aportaciones al blog.
La razón para que haya decidido ponerlo junto es que he intentado hilvanarlo todo de manera que pudiera ser considerado un mismo gran trabajo sobre cinco lecturas y cómo éstas podrían ser tratadas o ayudarnos en el aula.
Empiezo…



Campos de Fresas



Siendo un libro del que se ha tratado bastante en clase y que, parece ser, mucha gente hemos escogido para su lectura, yo me quiero centrar en un punto que a mi ver es importante más que en la simple reseña del argumento… ¿Por qué elegir este libro para nuestros alumnos?
La respuesta debería de ser obvia ya que nos encontramos ante un libro de carácter juvenil y adolescente escrito de una muy buena manera y siendo considerado “literatura” más allá de algunos libros que frecuentan nuestros “alumnos” actuales…
Pero no, quiero ir más lejos. Actualmente existen multitud de libros de literatura infantil y juvenil. Casi diría que sale más de uno diariamente sólo en nuestro país y “Campos de Fresas” fue editado por primera vez en el 1997, hace ya más de 15 años…
Entonces ¿por qué éste?
La respuesta la tenemos que buscar en el tema central que rodea al libro, que no es otro que el de las drogas.
Nuestros alumnos viven en un mundo demasiado moderno al que algunos casi no se llegan a afianzar bien a todo lo que les sucede alrededor porque lo descubren a edades muy tempranas y sabemos que los padres no siempre están pendientes de los problemas de sus hijos bien por desinterés o, mayormente, porque sus propios hijos se los ocultan.
Entonces ahí entra el papel del educador en el aula. Nosotros tenemos como objetivo fundamental que nuestros alumnos lean, pero tampoco podemos olvidar el hecho de que debemos educarles como buenas personas para la sociedad, con lo que este libro podría cumplir esa doble función.
Jordi Sierra i Fabra, el autor, trata el tema de la droga desde una perspectiva que a los adolescentes se les suele contar para asustar y que ellos piensan que nunca les sucederá: Ese “fallo” de la droga, ese “minúsculo” porcentaje de gente que consume que tiene un problema en el organismo y que acaba en el hospital pudiendo llegar incluso a morir.
Así nos sumerge en lo que sucede por las cabezas de los adolescentes, (amiga, amigos, novio, hermana pequeña…), e incluso de la pobre afectada que está en coma en el hospital. Esta es una manera bastante efectiva de, utilizando un lenguaje bastante juvenil que de momento no está tan pasado de moda, meter a los alumnos en el papel del personaje con el que más simpaticen y, con esto, concienciarles siempre más que con una de las típicas charlas anti-drogas programadas que algunas veces se tienen en las aulas.
Después está nuestra tarea en el aula para reforzar este mensaje mediante actividades que les hagan ver lo peligroso de las drogas para poder, de esta manera, concienciarles y evitar que consuman algo que no les va a traer ningún bien.
Aparte, Jordi Sierra i Fabra toca de lado el tema de la bulimia. A mi ver, el autor no encontraba material para escribir toda una novela sobre el tema en el momento y le faltaba algo más de “chicha” para “Campos de Fresas”, porque me parece un “pegote” sin mayor argumento que el decir que la chica está mal y que, al escuchar que su amiga está en coma, se empieza a encontrar mejor porque lo hace “por ella”.
¿Que se puede utilizar en el aula? Claro, no debemos dejar pasar la oportunidad de concienciar a nuestros alumnos sobre un problema que les puede afectar a alguno de ellos o de sus conocidos para que sepan cómo enfrentarse a él, cómo reaccionar y cómo tratarlo, pero no lo considero de una vital importancia para el libro.
Yendo un poco a cosas que se nota demasiado que están puestas “por obligación”, nos podemos fijar en las voces adultas del libro… No quiero decir que al autor se le dé mal escribir con voz de adulto, sino que en este caso, a mí me ha parecido demasiado claro que quería “informar” sobre datos en muchas ocasiones o simplemente utilizar al adulto como “empujón” para que los jóvenes reaccionaran como lo hacen.
Así y todo, considero que el libro es más que adecuado para su trabajo en el aula por la innegable oportunidad que nos da de tratar el tema de las drogas desde un punto de vista casi fatalista (pedir un final “no-feliz” casi habría sido depresivo para nuestros alumnos, pero…). Por esto, y por el hecho de que, pese a los cambios que ha sufrido la sociedad desde 1997, el libro sigue vigente con los míseros cambios de pesetas por euros o la no-aparición de smartphones, yo lo recomendaría activamente al profesor que quiera abrir este tipo de debates en su aula.






Años difíciles



En este caso me referiré a “Años difíciles” de Juan Farias y hablaré del tema de la guerra para con los niños.
En primer lugar querría dejar claro que, una vez leído el libro, lo catalogaría más de “literatura infantil” y no juvenil, porque, si bien yo a mi edad me lo he podido leer y disfrutar tanto como el autor querría, está escrito de cierta manera que recuerda en todo momento a los libros para los más pequeños, por lo que nuestros alumnos de bachiller (e incluso tercero y cuarto de la E.S.O.) podrían sentirse “ofendidos” y dejar de leer un libro tan pequeño y tan sencillo como éste.
El primer factor que encontramos para catalogar de esta manera al libro es que el lugar donde transcurre la obra es completamente inventado: “Media Tarde”.
Sí, estoy completamente de acuerdo en que los alumnos leen/escuchan/ven muchísimas historias sobre lugares inventados y lo hacen con bastante avidez, pero se trata de “grandes lugares inventados”. Un pueblo de un país de nosesabe con un nombre tan sencillo como “Media Tarde” no puede rivalizar de ninguna manera en sus mentes con la fastuosidad de la Tierra Media repleta de magia de Tolkien, con la Narnia maravillosa a la que se accede mediante un armario, a la Fantasía de la Historia Interminable de Ende o a muchas más por el estilo.
El siguiente argumento que esgrimo para esta afirmación es la misma técnica con la que está escrita el libro. Para empezar el protagonista que rememora la historia es un niño pequeño, Juan de Luna, que no entiende casi nada y por eso se le tiene que explicar todo, lo que nos vendría muy bien para nuestros alumnos más pequeños…
Y después el libro está escrito, sí, pero casi debiera ser leído a los más niños como una historieta. Tiene características de la literatura oral popular posible que me pueda acordar ahora como el hecho de repetir hasta la saciedad los sujetos una y otra vez e incluso alguna que otra frase como si hablara con el mismo lector o con un auditorio.
Por esto digo firmemente que, de elegir este libro para nuestras clases, debiera ser para las de los más jóvenes para evitar el rechazo que podrían experimentar los más mayores, pero afirmo que me parece una muy buena lectura para los más “peques”.
¿Por qué? El tema que trata, la guerra, se puede ir tratando en clase de la manera más didáctica posible para que vayan entendiendo, de la mano de Juan de Luna, los sinsabores de las guerras que, desgraciadamente, siempre son tema de actualidad.
Además, otro rasgo que nos hace pensar que está escrito para los más jóvenes y que nos ayuda a introducir sin censuras el libro en la clase es el hecho de que la guerra en ningún momento “asola” el pueblo. Siempre dice y repite que la guerra nunca llegó a Media Tarde más que de lado, yendo a reclutar a toda la juventud capaz u hombres mayores todavía no ancianos.
Este factor es el que utiliza el autor para introducir la desgracia en la familia del protagonista mediante la escapada de su padre con otros tantos del pueblo al monte por negarse a marchar al frente. De aquí saldrá un tiempo de rebeldía y el inevitable momento en el que los descubren y los ejecutan en el mismo monte por un oficial que “tiene prisa” por acabar lo que tiene que hacer.
Pero, así y todo, el autor no lo trata de una manera trágica y desgraciada que pudiera llegar incluso a hacer llorar a algún pequeño lector (creo yo, siempre hay gente más sensible) sino que lo comenta como algo que ya pasó, que ya está completamente superado por el pequeño protagonista porque cuenta la historia de mayor y que no repercute más que en la pena y llantos de su madre que, al momento de contar la historia, está refiriéndole las gestas del abuelo a los hijos del protagonista.
Es por esto que creo que es una buena lectura para un aula de primero o incluso segundo de la E.S.O., ya que los iniciaría un poco en la parte de la guerra que no suele salir en las películas de acción.

  



Memorias de una vaca



El caso de “Memorias de una Vaca” es parecido al anterior reseñado por mí de “Años difíciles”, pero ya con una vista más centrada en el alumno de mayor edad, al contrario que antes.
El caso, siendo también fantástico pues quien escribe las memorias es una vaca que, inexplicablemente pues no se dice nada al respecto en toda la obra, pueda hablar en la lengua humana. ¡O Sor Pauline Bernadette habla como las vacas! Bien pudiera ser esto último, aunque no creo que la monja le diera tiempo de aprender el “idioma vaca” y, encima, mezclarlo con el francés como lo hace en su propio idioma particular…
Y así nos adentramos en los primeros años de vida de una vaca que ha vivido el tiempo de la postguerra civil española en la zona vasca.
De nuevo, como sucedía en “Años Difíciles”, el autor evita tratar el aspecto más sangriento de la guerra, lo que nos evitará tratar esos aspectos en el aula, sabiendo que eso ya lo pueden ver de sobra los alumnos en las películas y series de televisión. Sin embargo, se aprovecha de la supuesta “tontedad” de las vacas (repetida hasta la saciedad por La Vache Qui Rit) para ir haciendo un pequeño juego constante de creación de expectativas e hipótesis con el lector que nosotros podemos aprovechar para hacer una lectura por tiempos en el aula.
De nuevo, como en “Años difíciles” se trata de un grupo de rebeldes escondidos en el bosque, aunque en este caso se trata de una guerrilla organizada y que tiene, mediante la granja donde pertenece Mo, nuestra protagonista, un complicado sistema de abastecimiento para que los contrarios no se enteren.
Al final eso se acaba y el autor habla de la pequeña aventura de nuestra vaca con su compañera hasta que ella se separa y la abandona. De esta segunda parte del libro podemos extraer una lectura sobre las fiestas populares que usan vaquillas para concienciar a los alumnos de que los animales no se divierten nada con la supuesta “fiesta” y que son unas barbaridades.
Finalmente, da el autor un pequeño toque de esperanza para las historias que nunca acaben y un consejo de escritura mediante el…

-          “… ¿Y qué hay que hacer para escribir très bien?
-          ¡Cualquiera sabe!
-          ¡Corregir, Mo! ¡Pulir, Mo! ¡Retocar, Mo!”

Y con esto acaba el autor, mediante la vaca quien usa por última vez en el texto uno de sus refranes vacunos inventados. Y quisiera aprovechar este apunte para compararlo con la obra comentada por mí de Jordi Sierra y Fabra, “Campos de Fresas” en la que comentaba que no le había visto fino a la hora de colocar la voz adulta en su libro. Sin embargo, aquí, no sólo el autor ha conseguido convencerme con sus diálogos (excepto el de Gafas Verdes que se limita a decir “Karral” y transmite la información que quiere el autor mediante las traducciones de La Vache) que, si una vaca hablara, lo haría de esta manera que refleja en la obra.
Sí, igual con esto le estoy echando un poco de fantasía y algo de subjetividad al comentario, porque alguien podría pensar lo contrario pero, lo que no sería capaz nadie de replicar es que Mo realmente tiene “hablares” de vieja con su retahíla de refranes y demás desvaríos.





Caperucita en Manhattan



En esta ocasión no voy a hablar de un tema central del libro sobre el que podamos trabajar en clase, sino del libro en sí y del cuento del que se extrae ya que considero que la antigua finalidad de avisar a las jovencitas de los peligros de los que las querían utilizar para el sexo (no olvidemos el cargado carácter sexual que tenía el lobo en la obra de Perrault y la moraleja que cierra la historia) se ha perdido.
La obra ante la que nos enfrentamos es toda una remodelación-actualización en toda regla del cuento antiguo (de Perrault, no de la versión de los hermanos Grimm, pues se ha eliminado la figura del Leñador que las rescata porque aquí no hace falta).
Martín Gaite lo que ha hecho ha sido dotar al cuento de una modernidad total al haberlo ambientado en el distrito de Manhattan y que los únicos bosques que salen sean los parques que en el mismo hay, metamorfosear al lobo en viejo millonario “tocado por la luz” de un personaje central en la historia que la autora se saca de la manga.
Y que nadie se piense que al decir la expresión “sacar de la manga” estoy minusvalorando a la figura de Miss Lunatic, pues considero que es importantísima para la obra que Martín Gaite ha escrito. Es ella quien introduce en la pequeña Sara Adler (ahora hablaremos del nombre de la pequeña protagonista) todas esas ideas y posibilidades mágicas de evadirse de la realidad que hacen que Sara no se enfrente a la escena que encuentra en casa de su abuela y salga a buscar ese reino “mágico” que para ella es la Estatua de la Libertad.
Si nos ponemos a mirar uno a uno los “temitas” que se pueden ver en el libro podríamos llegar a criticar que Sara, de apenas diez años, sale sin autorización sola por la terrible Manhattan, que se pasea por algunos de los parques más peligrosos de noche, que se escapa del adulto que  la cuida, que finalmente parece que incluso abandona el domicilio familiar en pos de una nueva vida con Miss Lunatic siguiendo sus ansias de aventura…
Así que yo no optaría por esa opción, claramente.
Podríamos referirnos en la clase al tema de la modernización de los viejos cuentos porque eso les daría pie a conocer los viejos para poder mejorarlos a su manera y que experimentasen un pequeño episodio escritor. Tal vez así les daríamos un pequeño empujoncito que después les ayudara a seguir haciéndolo, ¿Quién sabe?
Pero ahora, como final de este comentario, para enlazar con el siguiente, quiero hablar un poco del intertexto.
Es sabido por todos, la misma autora nos pone de relieve esos datos mencionándolo por boca de la misma Sara que se ha leído la obra, los parecidos de nombres que tenemos entre esta obra y la caperucita del cuento de Perrault. Esos son obvios, sí.
Pero además, la pequeña utiliza mucho las obras de Alicia en el País de las Maravillas y  Robinson Crusoe para hablar de sus problemas o con Miss Lunatic… De nuevo, estas referencias quedan claramente detalladas en el libro mediante preguntas y comentarios que los personajes se hacen en la novela, pero…
¿Alguien se ha fijado en el apellido de la pequeña protagonista?
Adler. Su nombre es Sara pero su apellido, pudiendo haber elegido el archi-presente Smith que parece tanto le gusta a los americanos, escoge ese…
¿A nadie le suena todavía?
Daré otra pista. No sólo la abuela, sino también Miss Lunatic, Mister Woolf e incluso el cochero de éste, mencionan que es una niña muy inteligente, de las que más han visto en su vida…
Muy bien, acabo la adivinanza para quien hay ido creando expectativas.
Yo la he relacionado claramente con Irene Adler, el personaje de Sir Arthur Conan Doyle en las novelas de Sherlock Holmes. (“Escándalo en Bohemia” para quien no lo conozca y quiera darle una oportunidad). Las semejanzas son claras a mi ver, ¿Sí? ¿No?
Podrá hablar de ello quien posea ese tipo de intertexto o algún otro que le haga pensar que el personaje puede estar inspirado en otro distinto…




Días de Reyes Magos



Y de ahí pasamos al tema del intertexto que todo lector tiene (mayor o menor hasta casi su no-existencia, pero todos tenemos uno).
Y considero que la obra que ahora presento es una de las mejores para tratar de motivar a nuestros alumnos a que aumenten cada uno el suyo respectivo.
Días de Reyes Magos (la sigo recomendando a aquellos profanos que todavía no se la hayan leído) es todo un tratado de grandes obras que se van entremezclando de manera que, si uno no poseyera ese intertexto que es necesario (se mencionan los títulos a lo largo de todo el libro) no le podría sacar todo el jugo que la obra puede dar de sí.
Hay algunas cosas explicadas, está claro, el autor tampoco quería ser tan enigmático ni oscuro como para que sus lectores, mayoritariamente alumnos de bachillerato recomendaría yo, no pudieran cazar ni una.
Pero, para empezar, el protagonista se llama Uli y se embarca sin saberlo en una “iniciación libráica” a cargo de un ciego que le hace ser su “lazarillo” mientras él le recita “El Quijote” en dos bellos romances muy bien tratados y le hace que le lea algunas de las obras más famosas de la literatura universal.
¿Notáis ya de lo que os estaba hablando?
Este ciego le inicia en los caminos más espectaculares de la literatura tanto española como universal y lo hace de una manera en la que va fomentando la curiosidad del chico de tal manera que es él mismo el que se inicia sin más que unas breves indicaciones del maestro. El ciego oficia el cargo de Maestro de Ceremonias como he dicho, pero toda la acción la realiza el chaval ayudado tanto por su madre como por su amiguísima Cali, su maestra de literatura…
¿Y qué pueden aprender los alumnos con todo esto? No sé cómo será el caso de todos y cada uno de los alumnos, porque para gustos los colores, pero yo sentí unas ganas irresistibles de leerme las obras que todavía me faltan de la lista (“La guerra de los botones” de Pergaud, por ejemplo) para poder entender mejor las comparaciones y situaciones que se cuentan a lo largo del libro.
Y nosotros necesitamos que nuestros alumnos lean. Queremos que lean y que, encima, si es posible, lean literatura de calidad. ¿Qué mejor que este libro donde se tratan tantos y tantos libros buenos aunque no sean todos de nuestra literatura? Una vez conseguido que, mediante un simple libro de literatura juvenil (utilizo “simple” sin ánimo de ofender a nadie) nuestros alumnos se embarquen en la lectura de La Odisea, Don Quijote de la Mancha, La Guerra de los Botones, El Club de los Poetas Muertos, La Divina Comedia… ¿Cómo no podremos conseguir que se lancen a por los libros que nosotros queramos?
Además, podemos hacer en las clases una serie de actividades para incentivar esa motivación por agrandar su intertexto y poder entender todas las referencias del libro, lo que nos daría mucho juego. Por ejemplo, sin ir más lejos que la última que he citado, La Divina Comedia sale con una referencia que dice así:
“Como le dijo Virgilio a Dante, tú mira y pasa”.
Nada más. Pero… ¿Quién es Virgilio? ¿Y Dante? Si alguien sin el intertexto necesario pasa por encima de esa frase, pudiera pensar que son dos amigos y que uno ha ido a la casa del otro a ver el fútbol, no sé… Pero con el conocimiento sobre La Divina Comedia podemos empezar a hacernos una idea de que va a haber algún tipo de misterio iniciático como al que Virgilio somete a Dante al pasearlo por Infierno y Purgatorio.
Finalmente, para no extenderme más sobre la inmensa capacidad que puede darnos este libro sobre unos alumnos de bachillerato (un poco más pequeños también sería posible, pero no más para que no se encuentren en la tesitura de no entender NADA, lo que los desilusionaría y les crearía rechazo), diré que éste debería ser el libro “punto de partida” para todo aquel que quiera motivar a sus alumnos en el tema de mejorar y ampliar su intertexto.


 Y así...

 ...llegamos al final de mi participación en el blog. Un sólo post, cinco libros, cinco opiniones y valoraciones que espero que, en algún momento, puedan facilitar la ayuda de alguien (compañero de máster, de "futura" profesión o incluso de algún lector despistado que haya venido a dar con sus huesos a nuestro blog).











miércoles, 30 de enero de 2013

Días de Reyes Magos


Días de Reyes Magos es una obra escrita por Emilio Pascual y ha sido publicado en 1999  en la editorial Anaya. La obra ha obtenido dos importantes premios literarios: el Premio Lazarillo en 1998 y el Premio Nacional De Literatura Infantil y Juvenil en 2000. Las ilustraciones que aparecen en el libro son de Javier Serrano.

El libro cuenta en primera persona la historia de Ulises, un adolescente de 16 años que un día decide marcharse de casa debido a problemas familiares. Comunica su decisión a Cali, su mejor amiga, que tras hacerle reflexionar sobre el hecho que irse de casa no es la solución para sus problemas, le aconseja algunos libros. Un día más tarde, Ulises encuentra estos mismos libros en su buzón. A partir de este momento, y  gracias a su amiga Cali, su profesora de literatura, su madre y  un viejo ciego mendigo (que al final descubrimos que es su padre)inicia un viaje que le lleva al  descubrimiento de la literatura.

Los temas principales que trata la novela son: la difícil relación padres-hijos en la adolescencia, el   amor de Ulises hacia Cali  y el amor a la lectura.

La relación de Ulises con sus padres es muy difícil y distante. Como podemos leer en las primeras páginas, el primer desengaño de Ulises tiene lugar cuando Ulises descubre que no existen los reyes magos. Con el transcurso de los años,  la relación familiar se deteriora hasta tal punto que el padre decide marcharse de casa. No hay diálogo entre padres e hijo. Ulises ni siquiera se atreve a preguntar a su madre sobre la ausencia de su padre.
El autor no se detiene mucho en la descripción de la madre, aunque hay algunos elementos, como por ejemplo las expresiones que utiliza (¡Vaya por fin aparece el señor!, ¡Calzonazos, que eres un calzonazos! etc.), que nos permiten caracterizarla. En cambio, insiste ya a partir de las primera páginas sobre la figura del padre, que se presenta como un “artista” que no ha encontrado su sitio en el mundo y sigue viviendo de sueños, aunque, cómo nos demuestra el final, sin esperanzas.  No queda rastro del amor que había unido a sus padres, es una relación acabada en la que nada queda, tan solo rencor y promesas incumplidas. Y a partir de la relación de sus padre Uli empieza a hacerse preguntas sobre el amor. Desaparecido el padre de la casa familiar, éste intenta restablecer el diálogo y pasar unos momentos  con su hijo Uli y para ello se disfraza de ciego. Esta es una situación paradoxal que pone de manifiesto la dificultad que tienen las personas de comunicar con los seres amados, algo que ocurre con frecuencia entre padres y adolescentes. Para “comunicar” el amor que siente hacia su hijo, el padre reproduce  las últimas palabras del capitulo 24 del libro de Bambi “Adiós hijo mío, te he querido mucho”. Tras la lectura de estas palabras, Uli se da cuenta de todo lo que ha ocurrido y comprende que el mendigo era en realidad su propio padre.
Así mismo,  a medida que el relato avanza, toma consistencia el amor de Uli hacia Cali, Es este amor un punto de referencia para Uli desde las primeras páginas del relato.  Cali es una de las chicas más inteligente que Uli ha conocido en toda su vida. Gracias a Cali, Uli empieza a cultivar un  interés por la lectura. Ella le aconseja a menudo sobre obras literarias, logrando suscitar  su interés. Gracias a Cali, y a todos los “responsables” de la artimaña urdida, Uli se acercará a la lectura para empezar un “viaje” que no tendrá fin (como subraya también la palabra final del libro ¿FIN? Entre dos puntos interrogantes).

La novela está compuesta por 15 capítulos, cada uno lleva un título que no deja adivinar su contenido.

En cuanto a su estructura, la podemos dividir en tres partes distintas: la primera, que abarca los tres primeros capítulos, y donde se presenta la situación inicial y los personajes principales; la segunda, que se abre con el cuarto capítulo y se cierra con el capítulo once donde  se desarrolla toda la trama de la novela,, y la última parte, que va desde el capítulo doce hasta el final y en la que se desvela el misterio.

La novela está narrada en primera persona por el mismo protagonista que veinte años después nos cuenta algunos acontecimientos cruciales de su adolescencia. Los hechos narrados siguen el mismo orden temporal que él percibía por aquel entonces, es por  eso que el lector descubre toda la trama de la  historia al final.

Se trata de una novela en la que la descripción se impone sobre la narración y en la que abundan los diálogos. En el penúltimo capítulo se impone el género epistolar gracias a la presencia de muchas cartas que nos permiten reconstruir la historia y descubrir el final.

Se presenta como una historia real y aparentemente muy sencilla. Se lee con rapidez y el lenguaje  es en general culto y poco complicado.

Además hay que señalar una de las características más destacada de esta novela, a saber, las numerosas alusiones explicitas e implícitas a pasajes y a distintas obras literaria que hacen de esta novela un “guía” de las distintas lecturas a las que un adolescente (y no sólo) se podría acercar. Los mismo nombres de los protagonistas (Ulises, Calipso) que nos recuerdan a personajes y héroes literarios. De hecho para entender por completo esta novela hay que conocer las distintas obras literarias a las que se hace referencia, algunas de ella no son conocida por el gran publico, otra en cambio son muy conocidas (El quijote, el lazarillo de Tormes, Esperando a Godot, La vida es sueño, El Alcalde de Zalamea, Don Juan Tenorio).

El metro y el padre del protagonista ocupan un lugar importante en la novela, el padre de Uli quería escribir una novela sobre un hombre  que entraba en el metro y que no lograba salir, la novela debía de acabar “ni rastro de él. Lo devoró el metro” y al final de la novela el padre de Uli es devorado por el metro, como el protagonista de la novela que hubiera querido escribir. La vida en esta novela se puede comparar a una gran teatro donde cada uno de los personajes interpreta un papel dentro de la artimaña urdida con el fin de que Uli no se “pierda”.

A la luz de lo que acabamos de comentar yo propondría la lectura de este texto en un 4 de Eso o en un primero de bachillerato porque permite trabajar varios aspectos de la lectura y  sobre todo estimular la lectura en los alumnos, así como despertar un interés por las obras literarias a las que se hace referencia.

Me ha gustado mucho el íncipit “ A los ochos años supe que los Reyes Magos no existían” una frase desgarradora que se carga de muchos significados. Con la ausencia de los reyes magos se fueron desvaneciendo otras “certezas”  para Uli, las caricias de sus padres, el amor entre ellos etc. El descubrimiento de la no existencia de los reyes magos simboliza el paso de la niñez a la adolescencia, algo con lo que en mi opinión cada uno de nosotros se puede identificar. Siempre  llega un momento en la vida en que nos damos cuenta de que somos adultos y empezamos a ver los que nos rodea con ojos distintos.

Es un libro rápido, brillante, esencial y de todas formas eficaz en el modo de expresar sentimientos y opiniones.  Detrás de su aparente sencillez, es un libro muy profundo que aborda temas  importantes.



jueves, 17 de enero de 2013

Días de Reyes Magos

Axel Ramírez Vitoria/ Días de Reyes Magos, escrita por Emilio Pascual y ganadora del Premio Lazarillo de 1998 y el Premio Nacional de literatura infantil y juvenil del año 2000, es una obra que no podemos dejar de recomendar al lector adolescente. No sólo por sus méritos propios (que los tiene), sino por los préstamos de altos intereses a toda una biblioteca de grandes clásicos de la literatura universal.

La principal virtud del libro desde el punto de vista didáctico es su capacidad de cautivar de forma que logra generar interés por la propia lectura a una edad tan difícil para la afición. Y todo esto apelando a la lectura misma. Pero... ¿cómo lo consigue?