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jueves, 31 de enero de 2013

Tengo miedo.

Cuando de noche llaman a la puerta, de Xavier P. Docampo.

Nieves Castells

Título original: Cando petan na porta pola noite, de Xavier P. Docampo. 1994.
Traducción de Rafael Chacón Calvar.
Editorial Anaya, Madrid. Colección El Duende Verde. 2ª Edición: septiembre de 1997.
Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 1995.
Ilustraciones de Xosé Cobas.


Xavier P. Docampo (Rábade, Lugo, 1946) es maestro, ya jubilado. Su trabajo en favor de la cultura gallega ha conocido diferentes ámbitos de actuación: autor de Literatura Infantil y Juvenil, de libros de texto, fue actor de teatro, autor de guiones para cine y televisión así como director de diferentes programas de radio.

Cuando de noche llaman a la puerta comienza con un prólogo del autor que ya nos introduce en su mundo de misterio, avisándonos del tipo de relato con el que nos vamos a encontrar. Un prólogo evocador que resuena en nuestra memoria infantil, que comienza con “Querido lector…”, y termina con “…porque quien cuenta una historia, antes la pasó por su alma y la hizo suya”. Docampo nos explica que los cuentos que componen el libro son cuatro historias narradas alrededor del fuego cuyo germen son los cuentos gallegos de tradición oral que escuchó en su infancia.

Los cuentos que componen el libro son:

El espejo del viajero
Una noche de tormenta, un viajero toca a la puerta de un herrero a quien se parece como una gota de agua a otra, excepto porque al herrero le falta un párpado. Tras una pelea provocada por el exceso de alcohol, el viajero mata a su anfitrión, que antes de morir le provoca la misma herida en el párpado. En ese momento el viajero se convierte en su doble, pagando la penitencia de ser el herrero hasta el final de sus días.

El Hornadas
Un grupo de muchachos asesinan a una anciana malvada e incineran su cadáver para ocultar su crimen. La vieja bruja, antes de que su cuerpo sea consumido por las llamas, maldice a uno de ellos, Teixo, que tras cumplir condena en la cárcel, revela a un hombre cuál es su verdadera penitencia: la anciana le devora las entrañas poco a poco...


Loba
Silvestre, un muchacho mujeriego y sinvergüenza, deja embarazada a una joven, Isaura, a la que hace abortar para casarse con otra por dinero. El mismo día en que se celebra la boda, Isaura se suicida y, convertida en una loba, perseguirá a quien la abandonó hasta destruirle.

El cumplemuertes
Un hombre recibe cartas anunciándole el día de su muerte pero no el año. Creyendo que es la propia Muerte quien le advierte, luchará para conseguir vencerla.


La última parte del libro se titula Cuando el autor habla de sí mismo, y está compuesta por un precioso poema de verso libre a modo de epílogo:

TENGO MIEDO...
Cuando de noche llaman a la puerta.
A estar solo cuando no quiero estar solo.
A estar en medio de mucha gente.
A quedar solo en el mundo.
A no morir nunca.
A morir pronto.
A morir estúpidamente en una carretera.
A quedar inútil.
A volverme loco.
A que les pase algo a los míos.
A que los que quiero no me quieran.
A perder el gusto por las cosas que me gustan.
A tener que vivir siempre en una ciudad.
A que no haya flores.
A que no haya animales en libertad.
A no poder mirar las estrellas por la noche.
A no poder mirar el paisaje en otoño.
Al mar (desde el mar).
A mirar un día para el cielo y no ver un pájaro.
A que no haya truchas en los ríos.
A tener que ir a la guerra.
A la guerra, aunque no tenga que ir.
A las almas miserables.
A los que siempre dicen la verdad.
A los que mienten siempre.
A pasar hambre.
A los cuentos de miedo.
A las películas de miedo.
A ir al dentista.
A montar en avión.
A no ter miedo a nada.
A tener mucho miedo.
Cuando pasa mucho tiempo sin que nadie llame a
mi puerta.
A...


Los cuatro cuentos de Docampo son bastante violentos y de tono macabro, un claro ejemplo de folklore popular. Están impregnados de excesiva crueldad y ensañamiento, sobre todo en las descripciones de las muertes. Los temas que trata pueden resultar interesantes para trabajar en el aula: la expiación de la culpa, el destino, la venganza, el remordimiento, la honradez, la soledad, el egoísmo…

En cuanto a la narración, encontramos al narrador omnisciente, en tercera persona, que a veces se convierte en protagonista, utilizando la primera persona. El léxico no tiene mayor complicación que algunas expresiones de la cultura popular gallega.
El autor nos presenta cuatro relatos de la Galicia rural que bien podrían recordarnos a Poe o a Becker y sus Leyendas. Historias que te atrapan en un universo tenebroso habitado por seres malditos, y que al acabar de leerlas no puedes simplemente cerrar los ojos y dormir, porque la noche se convierte en un concierto de ruidos extraños y sobrenaturales. Quizá su lectura sea recomendable a partir de 12 años, pero todo dependerá de la sensibilidad de cada uno hacia el relato de terror. Lo que sí es seguro es que el verdadero amante de lo tenebroso disfrutará de esta lectura sin importar la edad que tenga.

Había una vez un hombre...

El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, de Fernando Alonso.
Nieves Castells
El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, de Fernando Alonso. 1977. EdicionesAlfaguara, Madrid. Colección Juvenil Alfaguara. 1ª Edición: 1978.
Premio Lazarillo 1977.
Ilustraciones de Ulises Wensell.
Fernando Alonso es experto en Literatura Infantil y Juvenil y ha trabajado en este campo como investigador y creador. Los ocho relatos que componen este libro están llenos de fuerza cautivadora, y mención aparte merecen las pequeñas obras de arte que salpican los cuentos del ilustrador Ulises Wensell.
Los cuentos que componen el libro son:

  • 1.       El hombrecito vestido de gris.
  • 2.       El barco de plomo
  • 3.       Los árboles de piedra.
  • 4.       El viejo reloj
  • 5.       El barco en la botella.
  • 6.       El guardián en la torre.
  • 7.       El espantapájaros y el bailarín
  • 8.       La pajarita de papel.
  
En los relatos se pueden respirar las ansias de libertad que invadían los días en los que fueron escritos. La luz de la Transición española impregna el libro, que lleva ya más de cuarenta ediciones. Y treinta años después no ha perdido un ápice de frescura.
Los cuentos tienen una estructura sencilla y lineal de fácil comprensión. Son bastante cortos, por lo que su lectura resulta muy rápida y amena. A partir de elementos propios de la infancia: una pajarita de papel o un barquito de plomo, nos acerca a una serie de temas interesantes para trabajar en el aula como la convivencia, el autoritarismo, el trabajo en grupo, la solidaridad, etc.
El léxico, en apariencia sencillo, destila poesía que cautiva desde la primera hasta la última línea:
Había una vez
un curioso mundo,
un mundo curioso y extraño.
Sus campos eran de piedra.
De piedra, sus flores.
De piedra, sus ríos.
Con cañas de piedra,
hombres de piedra pescaban peces
de piedra.
Aquellos hombres tenían brazos
de piedra, cuerpo de piedra,
cabeza de piedra y de piedra.
"Corazón de piedra" no tenía, allí
ningún significado especial;
porque sus corazones estaban llenos
de hermosos sentimientos.
Con ellos amaban a todos los seres
de piedra,
que vivían en aquel extraño mundo
de piedra.
Este es uno de esos libros para todas las edades, o mejor dicho “sin edad”. El lector niño podrá disfrutar de sus historias imaginativas y preciosos personajes, el lector joven podrá sentirse atraído por el significado último de los relatos y el lirismo de sus palabras, y el lector más experimentado, además de dejar disfrutar a su joven y a su niño interior, podrá situar el libro en su contexto histórico, por lo que las relaciones entre la narración y sus circunstancias le darán una nueva perspectiva, y podrá disfrutar de su lectura en toda su belleza.
Una lectura evocadora y absolutamente recomendable.

¡El Gran Teatro Mundial de los Espejismos!

Escenarios Fantásticos, de Joan Manuel Gisbert.

Nieves Castells.



Escenarios Fantásticos, de Joan Manuel Gisbert. 1979. Editorial Labor, Barcelona. Colección Bolsillo Juvenil. 4ª Edición: 1985.
Premio Nacional C.C.E.I. 1979
Ilustraciones de Miguel Calatayud.

Joan Manuel Gisbert nos presenta un relato a caballo entre la ciencia-ficción y la fantasía, cuya complicación de la trama y de los elementos narrativos que la componen va en aumento conforme avanza la obra.
El libro se divide en tres capítulos, cada uno con independencia narrativa de los otros, pero todos ellos unidos por una línea argumental.
La primera parte, Los jardines del dirigible, está narrada en tercera persona por (quien en principio parece) el autor-narrador omnisciente.
Nos presenta a Dionisio Leganés, un funcionario jubilado amante de las maquetas a escala y las novelas policíacas. Dionisio pasa sus días contemplando a través de su ventana, la demolición de una vieja fábrica a la que tiene especial cariño, así que, para recordarla en todo su esplendor decide crear una maqueta del edificio. Disfruta de ella, inventa historias detectivescas con la fábrica en miniatura como escenario, y cuando decide que ha llegado el momento de deshacerse de ella, la entierra en el solar donde antes había estado la vieja fábrica. Hasta aquí, todo transcurre más o menos por los cauces de la realidad, hasta que a la mañana siguiente, el señor Leganés descubre que el edificio de la fábrica original está intacto y con la imagen esplendorosa que tenía en el momento en que fue construido allá por el siglo XIX. Sin embargo el edificio es intangible, se pueden atravesar sus paredes. Es… un espejismo.
Ante la perplejidad de la población, un forastero, Demetrius Iapotec, dice tener la solución al problema porque él es un mago teatral domador de espejismos. Se concentran una masa de habitantes curiosos y un gran número de medios de comunicación para cubrir la noticia. Tras una operación de gran envergadura que incluye artilugios fantásticos, pompas de jabón y un dirigible, Demetrius Iapotec consigue atrapar el espejismo de la fábrica y se aleja volando con él.
En esta parte del texto, todos los acontecimientos los observamos a través de los ojos de Dionisio Leganés. Sin embargo, en la segunda parte, titulada La danza de las imágenes gigantes, el periodista Nathaniel Maris se nos presenta en primera persona y pasa a convertirse en el narrador del resto del relato, dándonos a entender también (por algunas notas a pié de página creadas por el mismo Nathaniel, con las que Gisbert riza el rizo de la metaliteratura) era él el narrador del primer capítulo.
Nathaniel Maris nos explica que es un periodista especializado en temas relacionados con lo imaginario y lo fantástico y que, tras presenciar la captura del espejismo de la fábrica, decidió investigar a Demetrius Iapotec. Siguiendo su pista, presenció unos terribles acontecimientos que dice, nos relatará más tarde y pasa a mostrarnos unos fragmentos de un diario de Iapotec que consiguió rescatar del desastre (los “terribles acontecimientos”).
Los fragmentos de dicho diario presentan una tipología de letra diferente, por lo que no resulta complicado identificarlos.
En ellos, el mago (que pasa a ser el narrador en primera persona) nos describe algunas técnicas para atrapar espejismos: “método del globo de aire dibujado”, “método del espejo tragón”, “método de la lluvia de arena (indicado para espejismos de desierto)”, “método del agua voladora (muy indicado para espejismos marinos)”, “método de la aeropista de colores”, etc.
Nathaniel nos relata cómo siguió  al domador de espejismos y a su equipo hasta una localización en las montañas donde guardaba todos los espejismos que había capturado. La intención del mago era crear el Gran Teatro Mundial de los Espejismos, y su primer espectáculo llevaría por nombre “La Danza de las Imágenes Gigantes”. El periodista, disfrazado de niebla, se esconde dentro del teatro desde donde observa un ensayo general y queda absolutamente extasiado por las imágenes que contempla: “el ballet de las ballenas azules”, “el iceberg en los mares del sur”, “el faro que despertó a los fantasmas”. Sin embargo, la aparición repentina de un volcán espejismo, destrozará el espectáculo y esparcirá todos los espejismos por el cielo, dando al traste con los sueños de Iapotec, que decide huir junto a su equipo. Nathaniel, único espectador de lo que allí sucedió, lo relató todo en su revista y siguió esperando unos años a encontrar un rastro que le volviera a llevar a Demetrius Iapotec. Hasta que un día, recibió una carta: El Profesor Apolonius Dragotev lo invitaba a la inauguración del Parque de Atracciones del Arco Iris.
La tercera parte, titulada El Parque de Atracciones del Arco Iris, continúa en el punto exacto donde termina el capítulo anterior. Nathaniel, siguiendo las instrucciones de la carta, se embarca en avión rumbo a París, donde confirmará sus sospechas: al llegar al Parque descubre que Apolonius es Demetrius Iapotec, que ha estado inventando una serie de atracciones fantásticas y delirantes.

En esta parte vuelve a tener lugar un salto temporal para relatar la huida de Iapotec del Gran Teatro. Nathaniel Maris nos describe los acontecimientos ocurridos desde la aparición del volcán de espejismos hasta el momento actual de la narración.
De vuelta al presente en el Parque de Atracciones, Iapotec le revela a Nathaniel Maris la existencia de un asesino, Buenaventura Mestres, antiguo enemigo de Iapotec, dentro del Parque y le confiesa que está dispuesto a arruinar la inauguración como venganza por una antigua afrenta. A partir de este momento Nathaniel, Iapotec y su equipo se embarcan en una persecución por todo el parque para averiguar el escondite del malhechor. Esta búsqueda dará al periodista la oportunidad de conocer y experimentar todas las atracciones de que dispone el Parque: “la máquina de fabricar cuentos” (gracias a ella, Gisbert nos presenta un juego de palabras que dará lugar a dos pequeños cuentos dentro del relato), “la cámara de las cosquillas”, “el túnel que lee los sentimientos”, “la música que llueve”, “el tobogán que llega al Centro de la Tierra” (con un cartel que reza: el tobogán que llega al Centro de la Tierra es un homenaje del Parque del Arco Iris a Julio Verne), “la pantalla mental”, “el teléfono que conecta con el misterio”, “los paracaídas de Ícaro”, “el laberinto de cristal invisible”, “natación en el aire”, “el juego del hombre-mosca”, etc. Gracias al ingenio de Nathaniel Maris y a los ingenios de Iapotec, lograrán dar caza al malvado Buenaventura Mestres e inaugurar el Parque del Arco Iris con un gran éxito de público.
Al final de la novela, encontramos la firma de Nathaniel Maris, periodista e investigador de lo imaginario y lo fantástico, dos palabras que definen perfectamente el relato.

A pesar de que la estructura pueda resultar complicada para un lector novel, las diferentes tipografías y las explicaciones dadas al principio de los cambios de narrador y de los saltos temporales, aclaran perfectamente lo que un principio podría parecer demasiado confuso.

La historia principal está repleta de pequeñas subhistorias que enriquecen el relato, haciendo posible que la imaginación del lector vuele hacia miles de “escenarios fantásticos”.

En cuanto al léxico, es sencillo, las  oraciones son simples y carentes de excesivos retoricismos.
En el texto no encontraremos lirismo ni un lenguaje poético; su encanto procede de las miles de imágenes y situaciones fantásticas que nos ofrece, que la convierten en un verdadero canto a la imaginación. De hecho, Demetrius Iapotec dejó constancia de ello en su manuscrito perdido:
Lo que cuenta realmente es el poder de la imaginación, el deseo de ver cómo estas imágenes de ilusión, sin realidad material, evanescentes, pueden capturarse y transportarse. Ello es sólo posible en el mundo de las fábulas, en el reino mágico de las narraciones fantásticas.

Mi recomendación es que 12 o 13 años sería una edad adecuada para su lectura.

domingo, 27 de enero de 2013

Niñas, tartas de fresas, abuelas y... la Estatua de la Libertad.

CAPERUCITA EN MANHATTAN, de Carmen Martín Gaite.

Nieves Castells



Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. 1990. Ediciones Siruela, Madrid. Colección Las Tres Edades. 4ª Edición: febrero de 1991.

La autora nos presenta a Sara Allen, de diez años de edad y residente en Nueva York. Nuestra protagonista proviene de una familia de clase media afincada en el barrio de Brooklyn. Su padre es fontanero de profesión y su madre, Vivien, algo miedosa y excesivamente tradicional, se dedica a cuidar ancianos en una residencia. Sara tiene tres pasiones: su abuela, los viajes y leer, por lo que su desbordante imaginación la empuja a crear vocabulario inventado, historias, dibujos y todo un mundo de fantasía. La abuela de Sara, Rebecca, es una artista retirada. Actriz y cantante en su juventud, es una mujer independiente, bohemia y divertida. Todos los sábados Sara y su madre van a Manhattan a casa de la abuela Rebecca y le llevan una tarta de fresas. La receta de dicha tarta es un secreto de familia que ha pasado de madres a hijas.
 Un día en el que los padres de Sara tienen que ir a un entierro, dejan a la niña al cuidado de unos vecinos, ocasión que Sara aprovecha para escapar e ir ella sola a casa de su abuela. Cuando la niña va en el metro se echa a llorar por los remordimientos, y una extravagante y desconocida vagabunda, Miss Lunatic, la consuela. En seguida se hacen amigas y será esta misteriosa mujer la que guiará a la niña en su viaje a través del bosque de asfalto. Sara también conoce a un lobo triste, Mister Woolf, empresario pastelero que codicia el secreto de la tarta de fresas de su familia. Intenta engañar a la niña  para adelantarse él a casa de la abuela y así conseguir la receta. Pero cuando Sara llega por fin a casa de su abuelita, encuentra a Mister Woolf bailando con su abuela Rebecca, alias Gloria Star, de quien Mister Woolf era un secreto admirador. Sara los deja a solas para dirigirse a la Isla de la Libertad, a vivir nuevas aventuras.
Caperucita en Manhattan, no sólo se inspira en el cuento clásico de Charles Perrault, Caperucita Roja, sino que también utiliza los rasgos narrativos del cuento clásico: número limitado de personajes, creación de ambiente, la ideología implícita, etc. Escrito en tercera persona, aquí, sin embargo, el narrador omnisciente no es imparcial, sino que se posiciona siempre en el punto de vista de la niña, y a través de su criterio vamos dejándonos llevar por sus gustos, sus inquietudes y sus aversiones.
El texto se estructura en dos partes diferenciadas. La primera, a la que la autora titula “Sueños de Libertad”, comprende los cinco primeros capítulos, precedidos de un fragmento de Celia en el colegio, de Elena Fortún, de cuya obra, Martín Gaite era una ferviente admiradora. Esta primera parte nos presenta a la protagonista en su entorno familiar. Los títulos de los capítulos son bastante descriptivos respecto de lo que acontecerá en ellos:
1 – Datos geográficos de algún interés y presentación de Sara Allen.
2 – Aurelio Roncali y El Reino de los Libros. Las farfanías.
3 – Viajes rutinarios a Manhattan. La tarta de fresa.
4 – Evocación de Gloria Star. El primer dinero de Sara Allen.
5 – Fiesta de cumpleaños con el chino. La muerte del tío Josef.
La segunda parte titulada “La aventura”, se nos presenta con una cita de La Celestina: “A quien dices tu secreto, das tu libertad”, palabras que más tarde repetirá el personaje de Miss Lunatic.
Esta parte es donde se relata el viaje de Sara a través de la ciudad para ir a casa de su abuela. Comprende los siguientes ocho capítulos:
6 – Presentación de miss Lunatic. Visita al comisario O’Connor.
7 – La fortuna del rey de las tartas. El paciente Greg Monroe.
8 – Encuentro de miss Lunatic con Sara Allen.
9 – Madame Bartholdi. Un rodaje de cine fallido.
10 – Un pacto de sangre. Datos sobre el plano para llegar a la Isla de la Libertad.
11 – Caperucita en Central Park.
12 – Los sueños de Peter. El pasadizo subacuático de madame Bartholdi.
13 – Happy end, pero sin cerrar.
Aunque en un principio pueda parecer una estructura sencilla: presentación de la protagonista y su entorno, nudo en el que transcurren las aventuras de la niña, y un desenlace feliz aunque abierto, en el texto abundan los saltos en el tiempo, las elipsis y las alusiones históricas que pueden entrañar alguna dificultad para lectores poco avezados.
En cuanto al lenguaje, es claro y directo, estructurado en oraciones simples, que hacen posible una lectura ágil y amena. Sin embargo, el texto está plagado de figuras retóricas, símiles, metáforas, refranes y frases hechas. La obra también respira cierto tono poético, por ejemplo, en las conversaciones entre Sara y Miss Lunatic. La obra está llena de referencias intertextuales: Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, A través del Espejo, Robinson Crusoe, Caperucita Roja, Cenicienta, Hansel y Gretel, etc., que hacen su lectura mucho más interesante. Todo está rica y, a veces, sorprendentemente adjetivado, y las descripciones de paisajes, personas y ambientes, detallados.
También es destacable el sentido del humor que respiran, por ejemplo, las conversaciones entre Sara y su madre. O la alusión a la forma de jamón que tiene Nueva York.
Al contrario que en la obra de Perrault, que alertaba a los niños del peligro del mundo de los adultos, les prevenía contra el bosque oscuro y les advertía que desconfiaran de los desconocidos, Martín Gaite hace todo lo contrario. Invita a los jóvenes a descubrir el mundo, a conocer a los desconocidos, a soñar y a buscar la libertad; y a desconfiar de los sensatos, de las normas establecidas y de lo que la gente considera “normal”.
Aquí no podemos dejar de destacar una gran diferencia con el texto de Perrault: la figura de Miss Lunatic. Este personaje, que dice tener 175 años, es la encarnación de la libertad. De hecho, en el texto se insinúa que ella es la modelo en la que se inspiró el escultor de la Estatua de la Libertad. Este personaje, junto con la abuela, es el que mejor comprende las inquietudes de  la niña; precisamente la más vieja.
Este texto, a pesar de estar dirigido a un público joven, sigue la pauta literaria de la obra de Martín Gaite, que se centra preferentemente en la mujer, y en su búsqueda de libertad.  Suelen ser mujeres que han estado sometidas a los deseos de la familia y de la sociedad, y la consecuencia que tienen que soportar por esa liberación es la soledad. Otro de sus temas recurrentes es la necesidad de encontrar un lector cómplice y partícipe de su creación.

Caperucita en Manhattan se presenta como una novela ágil, que ofrece una nueva perspectiva del cuento infantil. La claridad del lenguaje, la estructura y el trazado de los personajes permite que este libro sea trabajado en cualquier nivel de la ESO, aunque quizá su extensión (205 páginas) sea un inconveniente para Primer Ciclo. Mi recomendación es que sea propuesto para alumnos de 3º o 4º. Quizá que la historia cabalgue entre la realidad y la fantasía pueda ser un hándicap para adolescentes que quieren dejar atrás el período de los cuentos infantiles que vienen arrastrando desde Primaria, pero con unas buenas actividades de prelectura y ayudándoles a superar sus prevenciones contra los cuentos clásicos, podrán disfrutar de este cuento moderno.

El niño que creció... sin querer

EL POLIZÓN DEL ULISES, de Ana María Matute.

Nieves Castells.


El Polizón del Ulises, de Ana María Matute. 1965. Editorial Lumen, Barcelona. Colección Grandes Autores. Edición de 1974.
Fue galardonada con el Premio Lazarillo de literatura infantil en 1965.

Todos los niños del mundo, menos uno, crecen.
Peter Pan.

Con esta frase de Barrie nos introduce Ana María Matute en el mundo de Jujú, dueño y capitán del Ulises.
Jujú es un bebe gitano huérfano que un buen día aparece abandonado dentro de un capazo en la puerta de la finca de tres hermanas solteronas: Etelvina, Leocadia y Manuelita. Las adineradas terratenientes deciden adoptarlo y lo bautizan con el nombre de Marco Amado Manuel, aunque cariñosamente le llaman Jujú. Lo educan cada una según sus aficiones, Etelvina le enseña a leer y escribir e historia, Leocadia buenos modales, gusto por las flores, la vida de los animales y poesía, y Manuelita a trabajar y ser un hombre de bien. Estos conocimientos, muy superiores a lo que sería normal en un chico de su edad, hacen que el mundo interior de Jujú crezca de manera desbordante.
Con diez años de edad, y por no tener contacto más que con sus tres tías, Jujú se aburre soberanamente, y aprovecha cualquier momento, como el de la siesta, para subir al desván, donde imagina que es el capitán de un barco, el Ulises. Allí pasa las tardes imaginando cientos de aventuras junto a la señorita Florentina (una paloma) y su fiel Contramaestre (un perro). Un día de invierno aparece en su barco un Polizón, un marinero que huye de la justicia y está herido. Jujú, primero coaccionado y después guiado por su buen corazón, ayuda al Polizón a curar su herida y le lleva comida, ocultándolo de sus tías en el desván. Poco a poco nace entre ellos la amistad, y entre historias y aventuras que se relatan mutuamente, planean su huída juntos hacia el mar. Sin embargo, el día señalado para escapar, Jujú se debe enfrentar a la dureza de la realidad: el Polizón no es quien decía ser. El desenlace inesperado, será transcendental para el desarrollo del niño, que súbitamente se transformará en adulto.

Ana María Matute, que escribió su primer cuento a la edad de cinco años, es una enamorada de la literatura infantil y por supuesto de los cuentos tradicionales. Como gran defensora del cuento clásico esta absolutamente en contra de los finales felices edulcorados. Suele decir que no son útiles para los niños.
Su discurso de entrada en la Real Academia Española lo tituló En el bosque:
 …los llamados “cuentos de hadas” no son, por supuesto, lo que la mayoría de la gente cree que son. Nada tienen que ver con la imagen que por lo general se tiene de ellos: historias para niños, a menudo estupidizadas y banalizadas a través de podas y podas “políticamente correctas”, porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos. Los cuentos de hadas no son en puridad otra cosa que la expresión del pueblo: de un pueblo que aún no tenía voz, excepto para transmitir de padres a hijos todas las historias que conforman nuestra existencia. De padres a hijos, de boca a boca, llegaron hasta nosotros las viejísimas leyendas. Pero en esas leyendas, en aquellos “cuentos para niños” —que, por otra parte, fueron recogidos por escritores de la talla de Andersen, Perrault y los hermanos Grimm, por ejemplo— se mostraban sin hipócritas pudores las infinitas gamas de que se compone la naturaleza humana. Y allí están reflejadas, en pequeñas y sencillas historias, toda la grandeza y la miseria del ser humano.

El Polizón del Ulises, a pesar de estar destinada a un público joven, mantiene las características que marcan la obra de Ana María Matute: compromiso social, una visión realista y sin embargo imaginativa, un mundo lírico y sensorial, emocional y delicado. Sus textos se ambientan con frecuencia -y en el caso que nos ocupa, sin duda-  en el universo de la infancia y la adolescencia de la España de la posguerra. El enfoque de la percepción de la atmósfera posterior a la Guerra Civil Española desde el punto de vista de la infancia, fue una característica común a otros representantes de su generación, la llamada “generación de los niños asombrados”.

El Polizón del Ulises es un breve relato de aventuras, un cuento que recuerda a los clásicos. La historia se sitúa en un lugar y un tiempo indefinidos, en un pueblo del interior, y probablemente en los años de la posguerra:
La historia que voy a contar arranca de cierta noche de mayo, en casa de las tres señoritas. Ocurrió hace tiempo pero la verdad es que lo mismo pudo ocurrir hace cien años, que dentro de otros cien, que ayer, o que hoy. Porque esta es sólo la historia de un muchachito que, un buen día, creció.
Así comienza el relato y de la misma forma, cíclicamente, termina. El libro rezuma ingenuidad y ternura, y un cierto tono humorístico que desprenden algunas situaciones y personajes pintorescos, como las tres tías bondadosas. Sin embargo la autora nunca pierde de vista la realidad: el miedo, las necesidades, el hambre, y las obligaciones del trabajo duro.

El texto responde a un argumento sencillo que se desarrolla de forma lineal. Consta de trece capítulos, donde el primero tendría las características de un prólogo: nos presenta los personajes principales; y el decimotercero de un epílogo: tras una elipsis de tiempo entre el capítulo anterior y el presente, el personaje ha madurado de pronto, ha despertado al mundo de los adultos.
Los dos primeros capítulos nos presentan el descubrimiento del bebé y su etapa de aprendizaje; en el resto de capítulos, prácticamente la totalidad del libro, la autora se demora en relatar los pormenores de la amistad del protagonista con el prófugo.
Los títulos de los capítulos son bastante descriptivos respecto de lo que acontecerá en ellos:

1-      La casa de las tres señoritas.
2-      Así vivió Jujú en casa de las tres señoritas.
3-      Así vivía Jujú en el Ulises.
4-      Una noche de lobos.
5-      Jujú recibe un susto.
6-      Jujú toma una decisión.
7-      El entrepaño secreto cumple su función.
8-      El mar, la injusticia humana y varias cosas más.
9-      Diario de a bordo del Ulises.
10-   Jujú cumple once años.
11-   El gran día amanece.
12-   El río.
13-   El despertar.


En cuanto al lenguaje es sencillo y claro, con oraciones simples y salvo algunas palabras, de fácil comprensión para el joven lector.  El texto, lleno de preciosas descripciones y maravillosos retratos, rezuma ingenuidad y ternura y, como es habitual en las obras de Ana María Matute, el personaje protagonista es “diferente” de los demás.
La narración, como corresponde al género, es en tercera persona, con frecuentes intromisiones de la primera persona, que convierten a la narradora en un personaje más del relato. La empatía de la autora por el universo infantil, nos adentra en su mundo de magia y fantasía, pero sin ninguna afectación, con la realidad patente de quienes realmente somos, como sólo un espíritu niño podría guiarnos.
Creo que sería una lectura acertada para 1º o 2º de la ESO. Tanto por los valores que transmite: la amistad, la responsabilidad, el deseo de libertad, el amor por la naturaleza; como por el tema principal: el despertar de un niño al mundo de los adultos, sería una lectura adecuada para chicos de 12 a 14 años. Seguro encontrarán un espejo en el que verse reflejados en esta joya literaria.