martes, 29 de enero de 2013

CARTAS DE INVIERNO


Título: Cartas de invierno
Autor: Agustín Fernández Paz
Editorial: SM
Colección coordinada por Marinella Terzi
Traducción del gallego: Rafael Chacón
Edición en gallego: 1995
Edición en castellano: 1998



Adrián Novoa, un afamado pintor gallego ha decidido trasladar su residencia a su tierra natal para dar un cambio de aires a su producción artística. No está muy seguro de cuál será su destino pero sí tiene muy claro que necesita vivir en el campo rodeado de naturaleza y de soledad. Su amigo desde la infancia, Xavier   Louzao, lo incita a comprar una casa porque le llama la atención un anuncio que ve en el periódico. Él es un escritor de prestigio internacional. Los dos amigos llevan vidas distintas pero todos los años se ven en el pueblo la primera quincena de agosto. Es ahí dónde Adrián le comenta su decisión de trasladar su residencia a España (ya que sus residencias permanentes se encontraban en Berlín y en Trieste). Como ya hemos comentado, Adrián compra una casa apartada situada en Doroña porque Adrián ve el siguiente anuncio en el periódico mientras charlan en una cafetería: "VENDO casa embrujada, absténganse curiosos y bromistas. Teléfono 76 20 58". Al cabo de unos días Adrián llama por teléfono y habla con un hombre que le da una serie de indicaciones para que vaya a ver la casa. Después de verla, Adrián siente como una especie de atracción por la casa y decide comprarla a pesar de que el precio le parezca algo elevado. El dueño no va al notario, envía a un representante y Adrián se convierte en el dueño de una casa de estilo colonial situada en un paisaje rural gallego pero no sabe a lo que se verá sometido.

La trama aparece estructurada en ocho cartas que Adrián Novoa envía a su amigo Xavier. El principio del libro nos presenta a Teresa Louzao, hermana de Xavier. Ella recibe un sobre de grandes dimensiones que le envía su hermano. Hacía dos meses que no le enviaba ninguna carta a su hermana y no era habitual en él. Teresa la abre y descubre una especie de nota que le dice que si en una semana no la ha llamado tiene que ir a la comisaria y entregarle todos los documentos al policía Soutullo. Ella no entiende nada y mientras trabaja en el centro de salud no se acuerda del contenido del sobre pero a medida que pasan unos días, no puede evitarlo y abre el sobre hallando en él una serie de documentos y cartas de Adrián destinadas a Xavier. (Capítulo I)

En el segundo capítulo, encontramos la descripción de Xavier y de Adrián, nos cuenta cómo son sus vidas, su amistad y encontramos la confirmación siguiente en la página 25: "La culpa la tuve yo, hoy lo veo con claridad".
Xavier se va a trabajar a Quebec seis meses y Adrián regresará a Berlín antes de comprar su nueva casa. Cuando el escritor llega a Galicia se encuentra con ocho cartas escritas por Adrián, una desde Berlín, otra desde Trieste y el resto desde Doroña-Vilarmaior).

En el tercer capítulo, leemos la primera carta  que Adrián le envía a Xavier. Está en Berlín, es 25 de octubre.
Le dice a su amigo que ya ha comprado la casa encantada y se la describe con todo detalle.

El cuarto capítulo corresponde con la carta que le envía desde Trieste el 6 de noviembre. En esta ocasión le comenta que va a vender el estudio que tiene en esta ciudad. A pesar de que los dueños de la casa no fueron al notario, sí que conoce sus nombres: los hermanos Mariana y Adolfo Estévez Piñeiro.
"[...]me siento hechizado por ella" (pág. 43), refiriéndose a la casa.

Capítulo V: Es la tercera carta, Doroña a 29 de diciembre. Adrián está muy interesado por tener noticias de la casa pero casi nadie le quiere decir nada. En un bar cercano a su casa nadie le quiere contar nada pero encuentra a un hombre algo borracho que le informa de una serie de desapariciones.

Capítulo VI: La cuarta carta está fechada el 19 de febrero. Ya vive en la casa, ha encontrado en la puerta de los seis dormitorios una serie de dibujos que le ha llamado la atención. Cada dormitorio está pintado de un color diferente. Adrián tiene problemas para conseguir una asistenta del hogar porque nadie quiere ir a su casa, todo el mundo tiene miedo. Lola, la mujer del bar irá dos mañanas por semana y él bajará a comer al bar.

Capítulo VII: Quinta carta. Doroña, 2 de abril. Adrián recibe unas llamadas telefónicas muy extrañas y prácticamente sin sentido. En el fax también recibe una serie de letras y números sin sentido pero halla esta palabra reiteradas veces: ¡socorro!

Capítulo VIII: Sexta carta. Doroña, 9 de abril. Ha desenchufado el teléfono pero el teléfono ha sonado a las cuatro de la mañana y le han enviado un fax pidiendo SOCORRO otra vez pero esta vez el mensaje es: "SOCORRO. ARRIBA". Adrián ahora tiene miedo de verdad y esperará a que se haga de día para subir al desván. "Me vinieron ahora a la memoria los relatos que escuchaba de niño, en casa de mi abuela, en aquellas noches de invierno en las que nos reuníamos todos alrededor de la cocina de hierro, y no puedo evitar un escalofrío, quizá porque aún guardo el recuerdo del miedo que me invadía"
Cuuando Adrián sube al desván lo encuentra bastante limpio, con sillas, un baúl, una mesa, muchos libros y revistas pero lo que más le llama la atención es un libro lleno de grabados. Le llama especialmente la atención el de una chica que está en su habitación.

Capítulo IX: En la penúltima carta Adrián le cuenta a su amigo que el grabado ha cambiado. Ahora la chica duerme, ya no está mirando por la ventana.  En la misma carta le escribe el día siguiente (11 de abril), la chica ha salido por una puerta que se ve en el grabado. Al cabo de un rato vuelve a mirar el grabado y la chica ha vuelto. Está sentada, lo mira y ve en ella toda la tristeza del mundo.

Capítulo X: Es la última carta que Adrián le escribe a Xavi, está fechada el 13 de abril. No puede dejar la casa, tiene un efecto imán en él y siente que no puede abandonar a la chica. El grabado ha vuelto a cambiar, ahora tiene cara de espanto y en las paredes de la habitación se lee: "¡SOCORRO, ADRIÁN, SOCORRO!". Aparecen signos de violencia en el grabado.
Adrián se da cuenta de algo. El paisaje que aparece en el grabado es muy familiar, es el paisaje que él ve desde su cocina y, efectivamente, detrás del aparador encuentra otra habitación. Siente mucho agobio y encuentra una cripta pero decide no bajar. El grabado ha vuelto a cambiar, ahora ha visto una especie de monstruo cerrar la puerta. Adrián ha hecho fotos para dejar testimonio de que realmente el grabado cambia.

Capítulo XI: Xavier leer las cartas y se pone en camino par ir a casa de Adrián. El hombre del bar le da la llave porque Adrián se la había dejado por si algún día iba a hacerle una visita su amigo. Cuando Xavier llega no ve el coche de Adrián en la puerta. Entra en la casa y al bajar a la cripta oye la voz de su amigo deformada diciéndole que se vaya porque ahí abajo tienen hambre.

Capítulo XII: En la casa ha habido un incendio la noche del 28 al 29 de abril. Teresa, la hermana de Xavier ha ido a la comisaría y junto a él van a la casa y encuentran el coche de ambos amigos pero ni restos de los dos amigos, sola la casa quemada.
Teresa se queda sola una vez que el policía se ha ido y encuentra a unos metros de la casa el libro algo quemado con los grabados. Lo entiendo todo porque ella había leído los documentos que su hermando le
había remitido. Entonces, vuelve a la casa quemada y donde estaba la cocina quema el libro.
Sabe que su hermano y su especial amigo Adrián no volverán nunca más.


Agustín Fernández Paz se ha encargado de transmitir una especie de leyenda celta propia de la cultura gallega en este libro para jóvenes. Con todo esto, hace mención a las historias que se contaban y se transmitían de hijos a padres o de abuelos a nietos las noches frente al fuego.
La forma de estructurarlo, en ocho cartas hace que la lectura sea dinámica y rápida. El lenguaje que emplea es sencillo y no hay ninguna dificultad para que los lectores lo puedan entender todo en su conjunto.


El acercamiento de Cartas de invierno a las aulas de secundaria puede ayudar a los jóvenes a acercarse al modelo de cartas que puede enviar un amigo a otro. Cabe señalar por otro lado, que puede Agustín Fernández Paz abre un camino hacia las leyendas celtas y las historias, más o menos, de miedo que contaban los mayores para entretenerse y que no se perdiera la tradición de transmitirlas de unos a otros.






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